Región tiene en la suba de precios un gran problema

El alza de los precios internacionales del petróleo y las materias primas alimenticias en la primera mitad del año generó una amplia variedad de respuestas en los gobiernos de América Latina, donde las políticas antiinflacionarias de carácter heterodoxo jugaron un papel protagónico.
Medidas comerciales, fortalecimiento de la producción nacional, mitigación del alza de precios y de la caída del poder adquisitivo, entre otras políticas, marcan la tónica en la región.

El encargado del departamento de América Latina del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anoop Singh, dijo en junio a la cadena BBC: “estoy impresionado con el consenso político de la región, no existe ningún país que no esté luchando contra la inflación”, y agregó, “no estamos de acuerdo con todas las medidas, pero todos están haciendo algo”.

En América Latina, los precios domésticos aumentaron 8,9% en los 12 meses finalizados en junio, de acuerdo a un informe presentado el miércoles por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Sin embargo, la mayor parte de los países de la región se situaron por encima del promedio, en un rango que va del 5,3% registrado en México al 29,2% presentado en Venezuela. “De cara al futuro, la región enfrenta algunos riesgos, el principal es la aceleración de la inflación”, argumentó el miércoles la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

Medidas heterodoxas. Las medidas ensayadas por los gobiernos del continente para hacer frente a la suba de precios proveniente del exterior, fueron más allá del manejo de instrumentos tradicionales de política económica, como la baja de las tasas de interés o la creación de superávit fiscales.

Según el Estudio 2007-2008 elaborado por la Cepal, la discusión respecto al traslado del aumento de los precios a los consumidores o su absorción por parte del Estado –con el consiguiente deterioro de las cuentas públicas–, fue zanjada a favor de esta última alternativa en varios países del continente.

Con el fin de poner freno al alza internacional en el precio del crudo, buena parte de los países de la región redujeron en términos absolutos su recaudación del impuesto específico a los combustibles, como mecanismo de absorción del sobrecosto energético (ver gráfico). El caso más acentuado del continente fue el de México, donde la recaudación de dicho impuesto pasó de 1,5% del PBI en el período 2000-2002 al 0,4% en 2003-2006.

En el caso de los alimentos, en cambio, los mecanismos de intervención fueron mucho más variados, y las medidas no sólo fueron encaminadas a una reducción de los precios, sino también, a la compensación del impacto del encarecimiento de los alimentos a través del aumento del poder de compra de los hogares.

De las 17 economías consideradas por la Cepal en su informe, 14 realizaron algún tipo de medida compensatoria. En tanto, 12 países apostaron por el fortalecimiento de la producción nacional y 11 por la implementación de medidas comerciales, como la reducción de aranceles a las importaciones, un aumento al gravamen de exportaciones y la creación de nuevas vías de comercio entre gobiernos. Controles de precios fueron impulsados en Argentina, México y Paraguay, mientras que Brasil optó por limitar las exportaciones de alimentos.

Estas políticas fueron acompañadas por un incremento de los ingresos fiscales que permitió compensar la absorción del sobrecosto sin causar grandes perjuicios a las cuentas públicas.