Reina el optimismo por un acuerdo.

Ni bien llegó a la capital española, Tabaré Vázquez sugirió que puede haber una solución al conflicto este año. «Tengo un optimismo más acentuado que el que tenía hace unos meses», dijo en la puerta del hotel Ritz, a minutos de arribar de Bruselas. Consultado acerca de la posibilidad de lograr el acuerdo en la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Santiago de Chile, afirmó: «Vamos a ver, vamos a trabajar en esa dirección. Por lo menos en la dirección de encontrar acuerdos más firmes antes de fin de año». Al respecto, el canciller Reinaldo Gargano manejó que puede haber novedades en la próxima reunión con el facilitador español en Nueva York, prevista para dentro de una semanas.

«Nosotros haremos todos los esfuerzos para solucionar el diferendo y contemplar sin agravios el interés de mi país, pero también la preocupación de mis vecinos, así como el prestigio de España y de su jefe de Estado que han puesto en juego que de esto España salga bien parada. Yo lo dije en la reunión con el rey», contó Gargano.

SALUDOS. El primer encuentro entre el rey Juan Carlos y Vázquez se dio a la hora 18 en el Palacio de la Zarzuela, que está rodeado de un enorme parque donde corren los ciervos. Exactamente a esa hora Juan Carlos entró a un salón y dio un escueto «Buenas tardes» a unos quince periodistas y fotógrafos que esperaban allí.

Unos segundos después entró Vázquez. «Cómo estamos, Tabaré», le dijo Juan Carlos. «Muy bien, un gusto verte», respondió Vázquez con una sonrisa de oreja a oreja. Acto seguido le preguntó por la reina, y luego los dos posaron para las cámaras, mientras Juan Carlos contaba que ayer los reyes inauguraron el curso escolar en la comunidad de Andalucía.

El canciller español Moratinos, el embajador de España en Uruguay, Fernando Valderrama, y Gargano participaron de una reunión de cerca de una hora, donde el conflicto con Argentina ocupó un lugar de privilegio. El rey dijo que «hablar ya es un paso adelante», contó Gargano.

Pero también se conversó sobre el relacionamiento entre Uruguay y España, y el rey mostró disposición a que se firme un acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur

De noche hubo una cena en el Palacio Real y el rey Juan Carlos dio allí un discurso donde dijo que «aceptó gratuitamente y con sentido de responsabilidad histórica la labor de buenos oficios que Argentina y Uruguay quisieron encomendarme en Montevideo», en oportunidad de la Cumbre Iberoamericana en noviembre de 2006. Y expresó su «reconocimiento» por la «actitud constructiva con la que han abordado el proceso» y la confianza dada a su enviado, el embajador Juan Antonio Yáñez Barnuevo. «Estoy seguro que la sabiduría y el buen hacer de dos pueblos permitirán sentar las bases de un arreglo plenamente satisfactorio para ambos», confió el rey. En el Palacio, Vázquez agradeció la facilitación iniciada hace un año para solucionar «un lamentable diferendo». Y mencionó la «discreción, perseverancia, inteligencia y voluntad de Yáñez Barnuevo. Nuevamente habló de la «pronta y definitiva solución que todos deseamos».

ESCENARIO. En el imponente Palacio Real -construido en 1715 sobre las cenizas de los restos de un castillo árabe- tuvo lugar la cena con cerca de cien invitados. Dentro, en la sala Teniers, donde sorprende una enorme araña de vidrio, la familia real esperó a Vázquez y esposa. El rey se vistió para la ocasión de estricto traje negro y corbata azul. La reina sorprendió con un vestido naranja y un saco negro. El príncipe Felipe estaba de traje negro y corbata violeta y la princesa Leticia -muy delgada- de vestido largo color fucsia.

Después pasaron a la sala Gasparín, donde recibieron a todos los invitados a la cena. Uno por uno, pasaron políticos y empresarios españoles, además de algunas figuras uruguayas que le dieron la mano a los seis: los reyes, los príncipes, Vázquez y su esposa María Auxiliadora Delgado. Los primeros en pasar fueron el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y su esposa. Vázquez sólo se salió del frío libreto unas pocas veces, cuando le dio un afectuoso beso a la ministra Azucena Berrutti, abrazó al gobernador gallego Emilio Pérez Touriño (socialista), al igual que al futbolista Diego Forlán y al actor Sancho Gracia. Entre los invitados estaba el principal de ENCE, José Luis Arregui. El comedor donde el rey recibió a la delegación oficial se abre solo unas tres veces al año, dijeron al País fuentes oficiales. Tampoco es común que toda la familia real reciba a una comitiva extranjera.