Renunció Palocci, el último hombre fuerte de Lula

Cayó el último hombre fuerte del gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, ayer presentó al mandatario su renuncia al cargo, informó el ministerio de Hacienda. Palocci estaba acosado por denuncias de corrupción. El economista Guido Mantega, hasta ahora presidente del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil, sustituirá a Palocci. En círculos financieros, se considera que la entrada de Mantega al Ministerio de Hacienda no supondrá cambios mayores en la política económica aplicada por Palocci en los 39 últimos meses. Mantega, al igual que el ministro saliente, ha sido un férreo defensor de los duros recortes en el gasto público y la muy estricta disciplina fiscal que hicieron de Palocci objeto de duras críticas de los sectores de izquierda que apoyaron a Lula en las elecciones de 2002. Pero Palocci también era la mayor garantía de estabilidad para los inversores que temblaron ante la llegada al poder del ex sindicalista de izquierda.

La salida de un hombre fuerte. “Palocci decidió solicitar a la Presidencia de la República su alejamiento del cargo”, indicó escuetamente la nota oficial. Dura caída para el último hombre fuerte del gobierno de Lula, presidente que perdió a sus principales colaboradores desde que el año pasado estallaron las denuncias de que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) había creado una millonaria caja paralela para pagar sobornos a diputados.

Desde la renuncia en junio de 2005 del jefe de gabinete, José Dirceu –acusado de ser el organizador de ese esquema– nadie parecía capaz de hacerle sombra a Palocci.

Miembro histórico del PT y niño mimado de los mercados, Palocci fue tratado casi hasta el final con guantes de seda por la oposición, temerosa de que su desestabilización crease turbulencias financieras. Pero todo cambia.

Riberao Preto (estado de Sao Paulo), la ciudad natal de Palocci, que dirigió de 1993 a 1996 y de 2001 a 2002, fue la plataforma para su ascenso, pero de Riberao Preto llegaron también las sombras que arruinaron su carrera. El primer golpe vino en agosto de 2005, cuando uno de sus ex colaboradores en ese municipio denunció que Palocci cobraba coimas a una empresa recolectora de basura para alimentar la caja paralela del PT. El ministro negó entonces las acusaciones.

Por otra parte, este mes el casero de una residencia de Brasilia aseguró que Palocci visitaba esa mansión alquilada por sus ex colaboradores para repartir dinero ilegal y hacer fiestas con prostitutas. El ministro, casado y padre de tres hijos, negó cualquier visita a esa casa, pero su vida se volvió un “infierno”, como él mismo reconoció.

El golpe de gracia llegó cuando hace dos semanas se divulgó en la prensa el extracto bancario del casero. La intrusión en los datos bancarios del testigo desató un ola de protestas y en medios políticos se acusa al gobierno usar la maquinaria estatal para desacreditar al testigo. La Policía Federal estableció que el extracto partió del propio banco en que operaba el testigo –la Caixa Económica Federal– una entidad dependiente del ministerio de Hacienda.

La oposición, segura de que el mercado ya había integrado la eventualidad de la partida de Palocci, pidió su renuncia. Lula lo defendió hasta el fin, sabiendo que ya nadie le serviría de pararrayos en el gobierno y que la oposición ahora querría ir por más, es decir, por él mismo o por allegados y familiares, citados en algunas de las acusaciones. (AFP y EFE)