Historia de la Cámara

ORÍGENES

La ubicación de la ciudad de Montevideo, que le valió la calificación de “ciudad puerto”, facilitó la temprana aparición de un pujante sector comercial, especialmente vinculado a la exportación de productos del campo y a la importación. También se desarrolló la actividad financiera.

Ya en 1795 la Junta de Comerciantes defendía los intereses del grupo, tanto frente a las autoridades del gobierno como frente al Consulado de Buenos Aires, a raíz de su tradicional rivalidad portuaria. Asimismo, el propio nivel de las transacciones comerciales justificaba la existencia de una Bolsa o lugar de reunión para realizarlas. Así, fueron creadas las primeras Salas de Comercio. Las diversas experiencias de inestabilidad política vividas por el país impidieron la posterior consolidación de estas primeras iniciativas.

Pero a partir de 1865 el país comienza una etapa de expansión económica ligada a la guerra del Paraguay, que convirtió a Montevideo en centro de movimiento de capitales y alimentos. Este auge se manifiesta también en un aumento de los negocios comerciales, de las acciones privadas negociables y de los títulos del gobierno. Todos estos papeles uruguayos, así como también argentinos, eran negociados en la plaza de Montevideo.

LUGARES DE REUNIÓN

Surge pues, nuevamente la necesidad de establecer un lugar de reunión y nace así la Bolsa Montevideana (fundada por Juan Miguel Martínez, Narciso Farriols, Juan Mac Coll, Daniel Zorrilla, Fructuoso G. Busto, Alcides Montero y Ramón Arocena) en el local del comerciante catalán Juan Peipoch, en las calles Piedras y Zabala, donde hoy está la casa central del Banco de la República Oriental del Uruguay. El escultor catalán Mora esculpió seis estatuas en el frente del edificio que representaban: la ganadería, la industria, la confianza, el comercio, la agricultura y la navegación. En el interior había dibujos de Juan Manuel Blanes.

El 21 de enero de 1867 en el flamante edificio, se inauguró oficialmente la Bolsa, con el nombre de Centro Comercial, siendo Juan Miguel Martínez su fundador. Este hombre de empresa  también estuvo vinculado a la fundación del Teatro Solís y al surgimiento de la Asociación Rural, entidad que nació en los propios salones de la Bolsa.
En esos momentos, se comercializaba todo tipo de mercadería: oro, lanas, cueros, títulos, acciones, tierras, azúcar, yerba mate, telas.

En 1875, el país es sacudido por una violenta crisis política y económica. El gobierno intenta establecer el curso forzoso para la moneda. El comercio entero se opone y es en la Bolsa de Comercio, el 21 de julio de 1875, que se firma el histórico “Pacto del Comercio” por el cual se establecía que no se ampararían a esa ley de curso forzoso, que se comprometían a satisfacer las operaciones pactadas en oro sellado y que se suspendería el crédito y las transacciones comerciales con todo empresario que no cumpliera con el pacto. Este acuerdo, realizado en un momento político sumamente riesgoso, fue cumplido al pie de la letra por todos los empresarios honorables y llevó a la desmonetización de ese billete inconvertible y a la renuncia del propio Ministro de Hacienda.

Primer Edificio de la Bolsa de Comercio

 

EL SIGLO XX

En 1907 se sustituye el nombre de Centro Comercial por el de Bolsa de Comercio Sociedad Anónima. Esta Sociedad sin fines de lucro tiene dos directorios: uno de ellos se encarga de los aspectos internos de la institución y otro que es el más conocido yaque tiene la representación de la Bolsa en los temas económicos y gremiales del país. Esta es la Cámara Nacional de Comercio. A su vez, el mercado bursátil es operado por una de las gremiales de la Bolsa de Comercio: la Bolsa de Valores. Del mismo modo, además de la Bolsa de Valores, existen otras gremiales que integran la Bolsa de Comercio o que están vinculadas a ella, tanto en Montevideo como en el interior del país.

Edificio Bolsa de Comercio

En 1940, la Bolsa de Comercio se traslada a su actual local debido a que el anterior fue expropiado para construir el Banco de la República Oriental del Uruguay.

Este nuevo edificio cuenta con obras de arte expresamente diseñadas para el mismo, así como con colecciones de sumo interés, como:

  • el Escudo Nacional, vigente entre 1830 y 1906, que adorna el Salón de Actos de la Cámara fue pintado expresamente por Don Juan Manuel Blanes para el Edificio de la Bolsa Montevideana en 1866.
  • el cuadro Mare Liberum referido al tratado de comercio entre Inglaterra y la Banda Oriental, con Artigas como Jefe de los Orientales, del 2 de agosto de 1817 en Purificación, que luce en la Sala de Sesiones de la Cámara, fue pintado con tal fin por José Luis Zorrilla de San Martín en 1944.
  • figuran en la Biblioteca de la Cámara, la colección de El Telégrafo Marítimo  desde 1867 hasta 1916, así como la colección del Diario Oficial desde 1900 a la fecha y los seis volúmenes de El Uruguay en su Primer Centenario (1830-1930) de Benjamín Fernández y Medina y Juan León Bengoa.
  • obra en poder de la Cámara, por donación de Don Francisco Erosa, la colección de Timbres Fiscales desde 1832 a 1930, clasificada según los siguientes rubros: de comercio (1860-1930), recibos, letras de cambio, cheques, consulados, fósforos y cigarrillos, tabacos, timbres municipales de distintos departamentos, patentes de rodados de distintos departamentos, rematadores (1832-1854), contaduría general (1855-1890), hojas de papel sellado e impuestos varios.
  • se conservan en la Cámara, Actas de la institución, desde la primera sesión de la Cámara Sindical el 18 de enero de 1867.

El 4 de junio de 1998, la Cámara cambia su nombre al de Cámara Nacional de Comercio y Servicios  del Uruguay, atendiendo, de forma explícita un creciente requerimiento de representación de un sector que es cada vez más fuerte en la economía nacional.