Respaldo de Brown a Bush al final de su gira

Eslovenia, Alemania, Italia, el Vaticano, Francia y ayer Gran Bretaña marcaron el periplo de despedida del mandatario estadounidense por el viejo mundo. Su viaje no despertó las expectativas de ocasiones anteriores ni los rechazos masivos a nivel popular. Muchos lo atribuyen a que Europa está pensando más en el próximo inquilino de la Casa Blanca que en el actual. El último día de su gira, en Londres, reportó lo mejor para Bush. El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció una serie de medidas sobre Irán, Afganistán e Irak que fortalecen el frente común para esa región con Washington.

En una rueda de prensa conjunta con Bush, tras una reunión de ambos en Downing Street, Brown anunció nuevas sanciones contra Irán, el incremento de tropas británicas en Afganistán y desmintió cualquier plazo para la retirada de sus soldados de Irak.

«Nuestro mensaje hoy al pueblo iraní es que no deben optar por el camino de la confrontación» con Occidente, advirtió Brown, tras anunciar que piensa presionar a la Unión Europea (UE) para adoptar nuevas sanciones contra el régimen de Teherán.

Entre las sanciones adelantadas por Brown figura el congelamiento de activos en el exterior del banco Melli, el mayor de Irán, así como otras medidas de castigo en el campo energético. El premier británico insistió empero que su país quiere hacer «todo lo posible» para mantener el diálogo con Teherán.

Por su parte, Bush reiteró que no descarta el uso de la fuerza para obligar a Irán a suspender su programa de enriquecimiento de uranio -que Occidente cree tiene fines bélicos, algo que Teherán rechaza-, aunque agregó que espera que la crisis pueda resolverse por la vía diplomática.

«Todas las opciones están sobre la mesa» respecto a Irán, declaró Bush, insistiendo que «es necesario mantener la presión» internacional sobre Irán y también sobre Corea del Norte.

A su vez, Brown anunció el envío de tropas británicas adicionales a Afganistán. Bush lo congratuló por su postura «inflexible ante el terrorismo».

Ambos gobernantes disiparon también versiones de diferencias sobre Irak, afirmando que están unidos en el combate para llevar, sin plazos, «la democracia» a ese país. Esta coincidencia es especialmente significativa. Cuando Tony Blair dejó el poder en Gran Bretaña, se especuló sobre un distanciamiento entre Washington y Londres, sobre todo en lo relativo a Irak.

Tras su encuentro con Brown, Bush se reunió con el primer ministro de Irlanda del Norte, Peter Robinson. Desde Belfast, el presidente de Estados Unidos emprendió ayer en la tarde el regreso a su país.

Cambio. Durante la gira que ayer culminó se escuchó más que nunca a Bush mencionar sobre las formas que EE.UU. coopera con otros países para presionar por cambios en Irán y Corea del Norte, y por la paz entre Israel y los palestinos.

Muchos analistas sostienen que en este cambio en favor del multilateralismo, en vez de actuar por su propia cuenta, está la mano de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Otros prefieren ver un reconocimiento del propio Washington de que la política unilateral de estos últimos años no les ha generado buenos resultados.

En Eslovenia, primera etapa de su gira, Bush sorprendió al decir sobre Irán que «un país solo no puede resolver todos los problemas por sí mismo».