Restringirán aplicación de ley de licencias por examen.

La ley de licencias para estudio en el sector privado promulgada hace un mes comenzó a generar una serie de complicaciones en diversos sectores empresariales, lo que obligará a limitar su ámbito de aplicación.

LA LEY cuestionada otorga una licencia especial de 18 días al año para trabajadores que deban rendir exámenes de estudio. Durante el tratamiento del proyecto, diversos sectores empresariales manifestaron su rechazo a la iniciativa, pero con un mes de aplicada muchos de esos rubros recurrieron al Ministerio de Trabajo para expresar su preocupación por los efectos negativos que los están impactando, ante lo cual desde esa cartera se realizarán gestiones ante el Parlamento para que se agreguen artículos al texto con el objetivo de generar un marco que excluya a quienes están sufriendo perjuicios por la normativa. Uno de los problemas planteados se generó en la construcción, donde la licencia alcanza a la capacitación que ofrecía el propio sector a los trabajadores. El convenio colectivo incluía un capítulo entero de capacitación que fue retirado 48 horas antes de su firma por la vigencia de la ley, explicó a Ultimas Noticias Ignacio Otegui, presidente de la Cámara de la Construcción. El plan consistía en capacitar a 2.000 trabajadores por año durante un decenio.
«No estamos dispuestos a acelerar estos cursos mientras estos temas estén sobre la mesa. Era un plan ambicioso pero esta ley implica una serie de costos nuevos y nos obligó a paralizar el proyecto», indicó.
También manifestó preocupación porque los trabaj adores que son enviados al seguro de paro y capacitados por la Junta Nacional de Empleo podrían adquirir el derecho a licencia. «No tenemos arte ni parte y, sin embargo, podríamos terminar pagando jornales o días de licencia. No tiene sentido», señaló. «Esto atenta contra el empleo juvenil que en un 90 y pico por ciento lo genera la actividad privada. En forma inconsulta se generó un mecanismo que perjudica a las empresas que generan empleos», afirmó Otegui.
Las micro y pequeñas empresas también han señalado que algunas empresas se quedarán con el 50% de personal en los períodos de exámenes.
Ricardo Posadas, en representación de Anmype, dijo a Ultimas Noticias que la ley ha impactado en bus empresas que trabajan con menos personal. «Compartimos la necesidad de propiciar el acceso a la formación pero aquí hay una contradicción. Si hay una ley que afecta de igual manera a la empresa que tiene 300 obreros y a la que tiene tres, evidentemente hay algo que no funciona. No se puede tratar igual a los desiguales», señaló. Dijo que muchas empresas tomarán personal que no estudie. «Si una tienda tiene cuatro empleados y dos estudian, en períodos de exámenes se quedarán con el 50% de personal. Si bien son seis días por examen, el total de 18 días se podría tomar en un mes y medio. Es algo difícil de soportar para una micro o pequeña empresa. Faltó sentido común», consideró.
Estimó que tales acuerdos deben formar parte de los convenios colectivos entre trabajadores y empresarios. «No se puede tomar una medida así al barrer porque se perjudica a los más pequeños y los más grandes optarán por no tomar estudiantes. No fue tina medida atinada», indicó.
Por su parte, la Liga de Defensa Comercial (Lideco) anticipó que la ley de licencias para estudio «afectará en fonna mayúscula» la operativa de las empresas.
En la comunicación N° 39 cursada a sus asociados, Lideco sostuvo que «no debemos perder la perspectiva que todas estas licencias son pagas por los empleadores, por lo que, dependiendo del porte de la empresa y de la masa laboral empleada, la incidencia de esta erogación podrá traer consecuencias más o menos importantes» para las empresas.
Agrega que «en cuanto a la organización del trabajo, no será un asunto menor para un pequeño o mediano emprendimiento otorgar varios días más de licencia a uno o más trabajadores, ni que dos trabajadores soliciten licencia simultáneamente por mismas o diferentes causales». «La incidencia que este ausentismo tenga va a repercutir en forma mayúscula en la operativa de la pequeña empresa», afirma.
«Vale la pena analizar más a fondo la política que pueda llegar a adoptar cada empresa sobre los antecedentes curriculares de los trabajadores que recluten, así cómo evaluarán que su perfeccionamiento una vez ingresados a sus puestos de trabajo esté directamente vinculado a la función en la empresa», comenta Lideco.
Aunque reconoce que la nueva ley «significa un avance social importante», dice que su aplicación obligará al empresario a resguardarse cuando entienda que conspire contra una mayor competitividad. Lideco apunta que fue aprobada «en un contexto muy sensible, precedida de una fuertemente cuestionada ley de modernización del sistema de relaciones laborales», lo que impide «examinar la ley con la objetividad debida».