Riesgo de ‘contagio’ para Uruguay

En el prospecto de emisión de un nuevo tramo de un Bono Global en unidades indexadas a la inflación colocado la semana pasada, difundido el viernes 5, se indicó que el incremento de la «volatilidad en el ambiente internacional y la «irresuelta crisis financiera argentina ha agravado la posible amenaza de un contagio» para Uruguay. Agregó que si eso ocurre «podría limitar la capacidad de financiamiento en el futuro» y «afectar las perspectivas de reactivación económica» del país.

Según fuentes del gobierno citadas por «El País» el martes 9, esa visión forma parte del «análisis de riesgo» de la emisión y agregaron que ya se adoptaron las medidas necesarias para reducirlos efectos de un escenario de ese tipo.

En la «Carta de intención» y el «Memorando de entendimiento» remitidos por el gobierno uruguayo a principios de febrero al Fondo Monetario Internacional (FMI) – que fueron divulgados esta semana por el Banco Central- se previo la emisión de títulos en el mercado interno e internacional por entre U$S 200 millones y U$S 300 millones este año.

En ese memorando el gobierno indicó que la reforma de los bancos públicos y el traspaso de los activos remanentes de las entidades financieras en liquidación son «puntos prioritarios dentro del programa de 2004».

Las autoridades uruguayas se comprometieron a culminar la selección de entidades para tercerizar la gestión de los activos de los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera en liquidación (29 de febrero), completar una auditoría del Fondo de Estabilización del Sistema Bancario (31 de marzo), aprobar en el Parlamento la reforma de los sistemas jubilatorios de policías y militares (30 de junio), completar la auditoría externa del BCU (30 de junio), crear una unidad de atención a los grandes contribuyentes de la DGI (30 de setiembre) y convertir en ley la reforma de la Caja Bancaria (31 de diciembre).

En el memorando, el gobierno estimó para este año que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 5% por el aumento de las exportaciones y la recuperación de la demanda interna, que la inflación anual será de entre 7% y 9%, y fijó como meta un superávit fiscal primario -antes del pago de intereses- equivalente a 3,2% del PBI.