Rige alivio tributario por IRPF; aporte familiar desde enero

La suba del mínimo no imponible y la aprobación de deducciones por menores a cargo regirán desde hoy, cuando comience a tener vigencia esta ley que el Parlamento aprobó el jueves de la semana pasada. Pero los alivios tributarios en las declaraciones por núcleo familiar quedarán para 2009 ya que el gobierno considera que no hay posibilidad material de los organismos recaudadores para instrumentarlas antes.

Precisamente el jueves 28 de agosto, horas antes de la finalización del trámite parlamentario del proyecto oficial con cambios, se conoció el nivel de recaudación del IRPF.

RECAUDACIÓN. Un año después de la vigencia del nuevo sistema tributario, el gobierno informó que la recaudación por concepto de IRPF entre julio de 2007 y julio de 2008 fue de unos US$ 627 millones, una cantidad que el propio equipo económico reconoció como «levemente superior» a la programada cuando se instrumentó la reforma.

Las metas que había anunciado el equipo económico en 2006 eran bastante menos ambiciosas: se previó recaudar unos US$ 334 millones, lo que ese año representaba un 1,98% del PBI.

Respecto de la pérdida de recaudación por concepto de cada uno de los ajustes que se hacen en la reforma, el gobierno informó que el aumento del mínimo no imponible individual tendría un costo aproximado de $ 1.443 millones; la duplicación de las deducciones por hijos se estima en unos $ 245 millones; y, finalmente, la opción de tributación por núcleo familiar, sería de unos $ 264 millones, lo que hace un total de menor recaudación por $ 1.952 millones.

Esta cantidad significa unos US$ 100 millones, según las expresiones públicas del ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

A su vez, la Dirección General Impositiva (DGI) estima que las pérdidas producidas por impuestos derogados, la reducción del IVA y una serie de medidas adicionales vinculadas a la reforma tributaria, fueron mayores que las inicialmente previstas.

El organismo también ha venido analizando las ganancias y las pérdidas en materia de recaudación derivadas de la reforma y concluyó que, a nivel agregado, hay una reducción de la carga impositiva de unos $ 3.000 millones en el año 2007. La explicación que se dio cuando se brindaron estos datos en el Parlamento establece que esa resignación fiscal se compensó con «una mejora de la gestión y un significativo esfuerzo de reducción de la evasión fiscal».

PRESIÓN POLÍTICA. Más allá de ser cuestionado por la oposición, el IRPF parece ser un botín de guerra. Los dos principales dirigentes y precandidatos presidenciales del Partido Nacional, Jorge Larrañaga y Luis Alberto Lacalle, han dicho públicamente que derogarán ese impuesto si llegan al gobierno.

Lacalle, incluso, lo reiteró anoche durante un acto en la ciudad de Colonia del Sacramento. La semana pasada había asegurado en un acto de presentación de su equipo técnico que «el IRPF ya está difunto. Nadie lo quiere vivo, lo que hay que firmar es la partida de defunción».

Fuera de la actitud previsible de la oposición, desde dentro mismo de la bancada oficialista se ejercieron fuertes presiones sobre el Poder Ejecutivo para conseguir un alivio tributario sobre la población. Como en el caso de los nacionalistas, el indiscutido objetivo de los frenteamplistas fue congraciarse con la opinión pública, máxime teniendo en cuenta que una reciente encuesta de opinión pública dio a conocer que el 57% de la población se opone al IRPF.

En las semanas previas al envío del proyecto modificativo al Parlamento, los distintos grupos integrantes del Frente Amplio presionaron al Poder Ejecutivo. Así, hubo innumerables reclamos desde las propias filas frentistas para que los cambios al IRPF se concretaran lo antes posible. La presión sobre el ministro Astori no fue solamente para intentar retener los votos de los más afectados por la reforma tributaria, sino que también puede verse como una demostración de la independencia con que la fuerza política puede llegar a actuar a pesar de su fidelidad al Poder Ejecutivo, dijeron a El País integrantes de la coalición.