Rocha: policía desalojó otra vez ayer la sede municipal

A pedido del intendente Irineu Riet Correa ayer fue nuevamente desalojada la sede municipal local, gracias a un operativo policial puesto en marcha a las 10 y 30 de la mañana y llevado adelante por cien efectivos de todo el departamento.

Posteriormente, a las 15 y 30, se procedió al desalojo de la denominada «carpa del pueblo», que se encontraba ubicada sobre la plaza principal de la ciudad. Sin embargo, una vez desalojados los manifestantes, la carpa fue nuevamente instalada, pero en la vereda perteneciente a la Parroquia Nuestra Señora de los Remedios.

Ambas acciones fueron solicitadas por el intendente Riet Correa, quien permaneció en el edificio municipal durante todo el tiempo que se desarrolló la ocupación.

Riet estuvo acompañado de su esposa y otros allegados, en tanto una decena de policías fueron los encargados de impedir enfrentamientos entre los ocupantes y las autoridades municipales.

El único que pudo entrevistarse con unos y con otros fue el sacerdote Francisco Gordalina, quien está actuando como mediador en el conflicto.

Durante toda la noche circularon rumores que partidarios del intendente, procedentes de Castillos, podrían llegar hasta la sede municipal para darle su apoyo. Riet declaró a El País que llamó para que no vinieran «porque temí por un enfrentamiento. Cuando estaba ocupada la Junta local de La Paloma tuve ofrecimientos para sacar a los ocupantes y contuve a quienes querían actuar de esa manera».

DESALOJO. A pesar de ser esperado por los ocupantes, el espectacular operativo los tomó por sorpresa. Varias camionetas policiales rodearon la manzana de la Intendencia y de ellas descendieron efectivos provenientes de las comisarías de La Paloma, Castillos, Lascano, Chuy y Velásquez.

En medio de cánticos, la puerta principal del palacio municipal se abrió y por ella salieron uno a uno los ocupantes del sindicato.

Luego, una manifestación de aproximadamente una cuadra y media de extensión se dirigió hasta la carpa del pueblo.

Allí se desarrolló una asamblea en la que se reiteró el pedido de renuncia del intendente.

Posteriormente, a la hora 15, tal cual lo previsto, treinta policías y una decena de efectivos particulares, acompañaban al titular de la jefatura, inspector Alberto Martínez Toledo, para desalojar la carpa que se había instalado a los pies del monumento al prócer José Gervasio Artigas.

El representante del Pit-Cnt, Jorge Castro, instó a los presentes a respetar a la autoridad policial, aunque anunció que la carpa sería nuevamente instalada en la vereda de la Iglesia.

TROFEO. Tras el desalojo, el intendente Riet Correa atendió a El País en su despacho del edificio municipal.

El mobiliario del recinto había tenido algunos cambios de posición, pero era el mismo. Su rostro denotaba cansancio y su esposa estaba extenuada. Entretanto, los secretarios acomodaban documentos, algunos de ellos con el sello del Banco Central del Uruguay y otros del Ministerio de Vivienda.

Para Riet Correa la clave para superar el conflicto es poder obtener alguna partida de dinero que le permita destrabar la crisis. «La plata es el tema», dijo.

«En el encuentro que mantuvimos con el gremio llegamos a coincidir en los siguientes puntos: eliminar la morosidad, centralizar los recursos para sueldos y establecer entregas teniendo en cuenta la antigüedad de las deudas», señaló.

Añadió que su ofrecimiento fue pagarles a los funcionarios el 20% de sus salarios con los denominados cheques compensatorios, «de manera que el documento pueda operar como un ticket en los comercios locales».

«Es necesario aclarar que el cheque no es una moneda, se trata de una nota de crédito, financiando con prudencia la actual crisis», agregó Riet, quien hoy es esperado en Montevideo para ser recibido por autoridades del Banco Central del Uruguay para precisamente analizar la emisión de los cheques compensatorios.

Por su parte, el gremio explicó ayer por la tarde las pautas ofrecidas por el jefe comunal a la asamblea y las mismas fueron rechazadas de plano.

Además, los sindicalistas reiteraron su pedido de renuncia del intendente. El dirigente Bernardino Barreiro, dijo que el jefe comunal no es un interlocutor válido porque «ha firmado documentos donde estableció el compromiso de pagarnos, y al no cumplir, nos ha dicho que era una aspiración o promesa que no pudo satisfacer».

Cambalache contra Riet

El intendente Irineu Riet Correa sostiene que quienes se han juntado para solicitar su renuncia a la jefatura del municipio constituyen un «cambalache discepoliano».

«Se han juntado los extremos tratando de sacarme, (el senador Pablo) Millor, (el ex presidente Luis A.) Lacalle y el Pit-Cnt, son una especie de cambalache discepoliano».

Agregó que «Millor es un especialista en romper la institucionalidad» y sobre la participación de la central de trabajadores en las manifestaciones en su contra, afirmó que «lo que sucede en Rocha es una gimnasia de entrenamiento, que ha encontrando un sistema político debilitado como campo fértil».

«Pensaron que había un intendente aparentemente fácil de tirar (…) el objetivo es la cabeza del intendente como trofeo y quizás más adelante, la de algún otro, y por qué no la del propio gobierno nacional», advirtió Riet.

Con relación, al ofrecimiento que le formulara la mayoría del Partido Nacional a nivel local, de otorgarle el respaldo si renunciaban todas las jerarquías de su gobierno y quedaba únicamente él, Riet sostuvo que su gente «no puede ser el chivo expiatorio».

En referencia a su suplente, Néstor Moreira Graña, actual director del Banco Hipotecario, dijo que de él «nada tengo que decir, siempre me ha dado su respaldo», aunque precisó que resulta claro «que siempre ha tenido dificultades para manejar a su gente. En ese sector hay personas a las que nunca les caí bien».