Royal y Sarkozy cruzaron golpes de izquierda y derecha en el ring

En un estudio que se parecía a un “ring de boxeo”, según su realizador, ayer los candidatos a la Presidencia de Francia se colocaron los guantes y llovieron los golpes verbales en el primer y último debate televisivo antes de las elecciones del domingo. El conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal debatieron durante dos horas con el objetivo de captar los votos indecisos. Los contendientes mantuvieron la tensión y tuvieron un fuerte encontronazo en torno a la semana laboral de 35 horas –implantada en Francia por el anterior gobierno de izquierdas– y las fórmulas para reducir la deuda y relanzar el crecimiento económico. No quedaron afuera temas como la inmigración y la inseguridad.
Sentados frente a frente y entrevistados por dos veteranos presentadores, ambos candidatos presentaron argumentos, levantaron la voz, se interrumpieron y no escatimaron las ironías

Royal estuvo muy combativa al punto de llamar a Sarkozy el “summum de la inmoralidad política”. El conservador, más sereno, se mantuvo a la defensiva; le espetó en varias ocasiones la falta de “precisión” de sus propuestas.

Según el último sondeo difundido ayer, el candidato conservador logrará el domingo un 52% de los votos frente al 48% de la aspirante socialista, Royal. De acuerdo a las estimaciones previas, el debate podría haber logrado una audiencia de 20 millones de televidentes.


Semana laboral. Las 35 horas semanales son “una catástrofe generalizada para la economía francesa” y en especial para los hospitales, puesto que los han “desorganizado”, afirmó Sarkozy al entrar en el segundo tramo del debate.

“¿Si tanto daño han hecho, por qué no las han eliminado?”, respondió la candidata socialista a Sarkozy, tras recordarle que el gobierno conservador al que él perteneció hasta finales de marzo pasado tuvo casi cinco años para suprimir las 35 horas.

Royal reconoció que la ley de aplicación de las 35 horas es “muy rígida”, especialmente en lo que respecta a las Pymes, pero defendió la “importante conquista social” que supuso esa reforma estrella del Ejecutivo de izquierda del socialista Lionel Jospin (1997-2002).

Como ataque a la reforma de las 35 horas, Sarkozy replicó que “ningún país del mundo” la ha copiado. Si gana, Sarkozy adelantó que no tocará las 35 horas, “se quedarán al mismo nivel que el descanso semanal”, pero para contrarrestar su efecto exonerará las cargas sociales de las horas extraordinarias para las empresas y del impuesto sobre la renta para los contribuyentes.


Economía. Royal se comprometió a poner el crecimiento económico francés a un ritmo de crucero anual del 2,5% del PBI y destinar todo lo que exceda esa cifra a la reducción de la deuda pública.

Su fórmula para conseguirlo –dijo– será establecer “un nuevo pacto con las empresas”, especialmente con las Pymes a las cuales destinará la mayoría de las ayudas públicas, así como luchar contra el “despilfarro” del dinero público.

Sarkozy, por su parte, reiteró su determinación de “revalorizar el trabajo” y permitir “a los que quieren ganar más que trabajen más” para aumentar así el poder adquisitivo y con él el crecimiento. (AFP y EFE