Rusia: comienzan los funerales tras la masacre de Beslán

Las Iglesias ortodoxas del país oficiarán hoy misas en memoria de las víctimas. El Gobierno ruso ha declarado duelo nacional los próximos días 6 y 7 de septiembre.

Entretanto continúan las investigaciones que, de momento, han llevado a las fuerzas de seguridad rusas a detener a tres personas bajo sospecha de vinculación con el comando terrorista, según ha informado la agencia rusa Interfax.

Las agencias de seguridad rusas aún intentan determinar si los detenidos participaron directamente en el secuestro o actuaron como cómplices de los terroristas. Con su ayuda, las autoridades identificaron en las últimas horas los cuerpos de otros cuatro terroristas muertos durante la operación de rescate de la escuela.

Al parecer, los detenidos serían las personas que fueron señaladas por las autoridades rusas como los «tres terroristas capturados» por las fuerzas de seguridad junto a la escuela y que, luego, desaparecieron de los partes oficiales.

Mientras, algunos familiares siguen sin saber si sus allegados están vivos o muertos. Numerosos hombres y mujeres consternados, entre la esperanza y la desesperación, leían una y otra vez las listas escritas a mano buscando reconocer los nombres de sus familiares. En los hospitales de Osetia del Norte, los médicos trataban de ayudar mostrando fotografías de los pacientes que aún no habían sido identificados.

Además, la lista de personas desaparecidas tiene 190 nombres, según ha indicado un responsable de la oficina del Consejo de la Federación.

Ayer, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó en un discurso televisado que Rusia había «mostrado debilidad» frente al peligro terrorista en el secuestro de Beslán y prometió medidas para reforzar la seguridad y la unidad del país. «Estamos frente a una intervención directa del terror internacional contra Rusia», señaló Putin.

El jefe del Kremlin admitió que las autoridades de Rusia en su momento no se percataron de la «complejidad y peligro» que entrañan los procesos que se desarrollan en el país y el mundo.

El trágico suceso también comienza a cobrarse las primeras víctimas políticas. El ministro del Interior de Osetia del Norte presentó renuncia de manera voluntaria y podría ser la primera de toda una serie tras esta masacre.

El último balance de los muertos hecho público por el vicefiscal general ruso admitió que se habían recuperado los cadáveres de 323 personas, entre ellos los de 155 niños. No obstante, el Ministerio de Sanidad de Osetia del Norte eleva a 460 la cifra de fallecidos.