Rusia eligió a Medvedev, el delfín de Putin, como nuevo presidente

Con tres años en la presidencia, Vladimir Putin cruzó la Plaza Roja para unirse al público que seguía la actuación de Paul McCartney que cantaba «Back in the URSS» («De regreso a la URSS»). El hombre, electo ayer su sucesor, Dmitry Mevdeved, prefiere a Deep Purple. Hace unas semanas cuando sólo era el candidato oficialista y virtual ganador, la banda tocó en el Kremlin como un regalo de despedida de Gazprom (la compañía eléctrica más grande e importante de Rusia) a Medvedev, que la ha presidido desde 2002.

Su gusto por el rock, sus conocimiento de inglés y su juventud, más el hecho de que nunca actuó en los servicios de seguridad rusos, le han ganado a Medvedev la fama de liberal.

Su retórica de las últimas semanas ha fortalecido esa imagen. «La libertad es mejor que la represión» es la creencia que resume su pensamiento. Aún más entusiasta, ha dicho que esto se aplica a las libertades económicas, personales y también de expresión. No obstante, el respeto a la ley, un elemento clave de la libertad, ha estado ausente de la historia de Rusia por largos períodos.

Por ello, la retórica liberal de Medvedev ofende a algunos nacionalistas.

Sin embargo, ello no fue impedimento para que se impusiera abrumadoramente y en primera vuelta en las elecciones presidenciales con el 68% tras el escrutinio del 50% de las papeletas, dejando muy atrás a los opositores Guennadi Ziugánov (comunista), que logró el 18,5%, el ultranacionalista Vladímir Yirinovski, con el 10,6%, y el masón Andréi Bogdánov con el 1,5%.

Así, las urnas instalaron el mapa político que se preveía.

¿Pero quién es el hombre que sucederá en el cargo a Vladimir Putin?

Definido como un «tecnócrata», este joven abogado (42 años) de San Petersburgo, ha estado al lado de Putin la mayor parte de su vida. En 2000, cuando Putin se convirtió en presidente, su protegido ocupó el cargo de jefe de gabinete, y luego el de viceprimer ministro. También estuvo al mando de Gazprom, ayudando a recuperar los recursos que se habían perdido bajo las administraciones anteriores.

Un informe previo de dos críticos del Kremlin, Boris Nemtsov y Vladimir Milov, sostienen que Gazprom no se ha vuelto ni más transparente ni más eficiente bajo la égida de Medvedev, aún cuando su valor en el mercado ha crecido dramáticamente.

La otra tarea de Medvedev como primer ministro era supervisar cómo se hacía uso del gasto público en proyectos nacionales destinados a la salud y la educación. Dada la histórica falta de reformas en ambas áreas, Medvedev ha significado un salto de calidad en cada una de ellas.

De todas formas, en los últimos ocho años, las decisiones claves para Gazprom y Rusia fueron tomadas por Putin, quien ha acumulado poderes como nunca nadie antes en Rusia.

El gran problema para Medvedev es que Putin puede (y de hecho lo hará, según analistas) continuar tomando las decisiones desde su nuevo rol de primer ministro.

Bajo la visión de Putin, su delfín «implementará» o «complementará» la estrategia que él ha dispuesto para Rusia.

Putin criticó recientemente los problemas de Rusia, incluyendo la corrupción, ineficiencia del manejo del gobierno y la dependencia de los recursos naturales. «Raramente un líder admitiría el fracaso de su gestión mientras se encuentra en el poder. Pero nunca ha habido un presidente que haciendo eso, haya clamado entonces quedarse en el poder», dijo Lilia Shevtsova del Centro Carnegie Moscú a la Gazeta Novaya.

Pese a los afiches del partido oficialista Rusia Unida que mostraban a Putin y Medvedev caminando uno al lado del otro (Putin ligeramente adelante), hay disonancias en su retórica.

Tras los años de truculenta retórica de Putin, el lenguaje de Medvedev puede ser una liberación, aunque muchos analistas creen que en los rusos existe esperanza y no expectativa -especialmente entre los sectores de la élite rusa y el resto del mundo- ante la llegada de Medvedev al Kremlin.

Al menos, Shevtsova argumenta, eso podría consolidar a algunos de los oponentes de Putin en torno a Medvedev. Pero la lucha por el Kremlin también puede ensancharse a futuro.

Muchos temen que este sistema creado por Putin sea altamente inestable.

En un nuevo informe del Consejo Europeo de Asuntos Internacionales, Andrew Wilson de la Universidad de Londres concluye que al menos al principio el sistema controlará más a Medvedev que Medvedev al sistema. Pero después de eso, ¿quién sabe? Como dijo un viejo magnate ruso, pese a que Putin quiere mantener el status quo, Rusia quizá sea diferente dentro de un año.