Saddam Hussein vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados

También un testigo de la acusación falleció en el ínterin, pero lo hizo luego de prestar testimonio y como colofón de una larga enfermedad.

Ayer la policía iraquí informó la detención de ocho sunitas (tribu a la que pertenece el ex dictador Hussein) en la ciudad norteña de Kirkuk, acusados de planear el asesinato del magistrado investigador que lleva adelante el juicio.

Este magistrado, Rizgar Mohamed Abin, incluso llegó a manejar la posibilidad —en declaraciones difundidas ayer por el semanario alemán Focus— de que el tribunal se traslade a la zona kurda al norte de Irak debido a la escasa seguridad existente en Bagdad. El juez Abin pertenece a la etnia kurda.

También ayer, el cuerpo de abogados de Saddam Hussein, al que se sumó el ex ministro de Justicia estadounidense Ramsey Clark, tienen previsto solicitar mañana el aplazamiento del juicio.

DUJAIL. A sus 68 años, Hussein y siete altos cargos de su dictadura volverán hoy a sentarse en el banquillo de los acusados al reanudarse el proceso judical por la denominada «masacre de Dujail», en la que 148 aldeanos chiítas fueron asesinados en esa localidad al norte de Bagdad en 1982.

Si bien los hechos de Dujail no son los únicos crímenes atribuidos a Saddam Hussein, es el primer expediente judicial contra él que completó el Alto Tribunal Penal iraquí. Se trata del caso más fácil ya que todos los testigos están a disposición de la corte e incluso se cuenta con una grabación en la que se ve al dictador ordenar la matanza, según fuentes judiciales.

Si bien se prevén cuatro audiencias a partir de hoy no se descarta la suspensión del proceso judicial para no perturbar la campaña electoral para los comicios generales fijados en Irak para el 15 de diciembre.

DESAFIANTE. El tono enérgico y desafiante de Saddam Hussein, proclamándose presidente legítimo de Irak, declarándose inocente y negándose a responder a las preguntas del tribunal, fue uno de los elementos que más impactó a los presentes durante la primera audiencia en octubre.

Hussein fue capturado en diciembre de 2003 y desde entonces permanece detenido en una base estadounidense cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.

El Alto Tribunal Penal iraquí, que se denominó en un primer momento Tribunal Especial Iraquí, fue creado en diciembre de 2003 con fondos y asistencia jurídica de Estados Unidos. Su cometido es juzgar a los dirigentes del antiguo régimen iraquí por crímenes contra la humanidad y de guerra, genocidio y otros delitos como dilapidación de los bienes del Estado.

Tras la matanza de Dujail, el Alto tribunal tiene previsto examinar otros casos. Entre ellos se cuenta la represión de chiítas en 1991, el ataque con gases tóxicos a la aldea kurda de Halabja (noreste) en 1988, el desplazamiento forzado de 182.000 kurdos entre 1987 y 1988, la guerra contra Irán y la invasión de Kuwait, en 1990.

Los siete colaboradores de Hussein que también están siendo sometidos a proceso son el ex jefe de Inteligencia iraquí Barazan Ibrahim, el ex vicepresidente Taha Yassin Ramadan, el otrora presidente del tribunal revolucionario Awad Hamed al Bandar, y los dirigentes del Partido Baas (que también conformaba el ex dictador) Abdula Kazim Ruayid, Ali Dayim Ali, Mohamed Azaui Ali y Mizhar Abdula Ruayid.

Los ocho acusados pueden ser condenados a morir en la horca si la mayoría de los cinco jueces que integran el tribunal se pronuncia en este sentido.