Salariazo: ajuste de 7%-8%; dispar efecto IPC por reforma tributaria

Julio espera con lo que prácticamente será un “salariazo” en el sector privado, con un nuevo empuje inflacionario y con los efectos encontrados y poco predecibles de la reforma tributaria en los precios y el consumo.
El ajuste de las remuneración en el sector privado se ubicará entre el 7% y 8% de acuerdo a las estimaciones de economistas y del sector privado, lo que se derramará sobre muchos precios de manera dispar, dependiendo del sector, del componente dólar en su proceso productivo, de la fortuna de cada actividad en sus costos previsionales (suben en la industria, bajan en el comercio) y de la reducción impositiva del IVA y el Cofis en los artículos de consumo.

La conjunción de una corrección a manera de “gatillo” de una inflación del primer semestre más alta que la prevista en el ajuste salarial de enero, la recuperación pactada en los Consejos de Salarios de entre 1,25% y 2%, y una ponderación de la inflación esperada algo más elevada de la que efectivamente se registrará en el segundo semestre, devendrán en el ajuste salarial más acusado de la actual administración.

En muchos sectores, el tema se reflejará en los precios y ello se sentirá en el IPC de julio y de los meses posteriores, aunque otros factores ligados a la reforma tributaria actuarán, según los casos, provocando correcciones al alza y a la baja en esos precios.

El cóctel de factores torna prudentes los vaticinios de los analistas aunque, en general, prevén una desaceleración de la inflación hacia diciembre –un comportamiento usual en la economía uruguaya– que también ha quedado acompañada de empujones al IPC por la indexación salarial asociada a las nuevas reglas de juego en el terreno laboral.


El IPC de junio. Todavía falta un dato para definir con precisión a cuánto llegará la suba salarial del sector privado en julio y los expertos aún no han comprometido sus números en la encuesta de agentes económicos que divulga mes a mes el Banco Central y que es uno de los referentes de una gran porción de los convenios salariales para 2007. Muchos acuerdos incorporan como variable la estimación de estos economistas del comportamiento futuro de la inflación y, más allá de los ajustes que introduzcan en la próxima encuesta, hoy el promedio de aumento de los precios que esperan los privados se sitúa en 7,21%

En junio los economistas consultados esperan un avance nulo del IPC. Para Javier de Haedo habrá cierta deflación. Su pronóstico es de -0,2%. Adrián Fernández de CPA Ferrére espera una suba del IPC “cercana a 0%” y Horacio Morero de la consultora Deloitte cree que será 0%. Así y todo, el semestre acumula a mayo una suba del IPC de 5,37%.


Danza de porcentajes. El ajuste del sector privado al comenzar el año se ubicó entre el 3% y 4%, según los convenios. La inflación esperada que se tuvo en cuenta fue de 2,93%, por lo que el aumento de julio deberá compensar el desvío.

Para Morero, uno de los problemas del diseño de los ajustes semestrales estriba en que, en realidad, los agentes que intervienen en la encuesta del BCU no hacen previsiones solamente sobre el segundo semestre, cuando la inflación suele bajar. Así, lo que se tiene en cuenta para ese período es la mitad de la estimación anual, que en la encuesta de mayo promedió 7,21% y difícilmente cambie mucho en el próximo relevamiento.

En esta línea de razonamiento, básicamente aplicada al sector servicios, Morero razona que el componente de inflación esperada trepará al 3,6%, a lo que se sumará el 2% de recuperación que promedian los convenios del sector y la corrección de la inflación futura que se tomó en el ajuste de enero.

En enero, este dato se situó en 2,93%, por lo que el gatillo, asumiendo que el primer semestre cierre con una suba del IPC de 5,4% arroja un ajuste de salarios de 8,07%.

Julio Guevara, de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios y uno de los principales negociadores de los convenios del sector, hace otras cuentas, pero al final también estima que el ajuste, al menos en ese sector, será de entre 7% y 8%.

Según sus números, la incidencia de la inflación esperada por los agentes de la encuesta del BCU es de 2,94%, a lo que debe agregarse la recuperación de 2%, y el gatillo, llegando el ajuste a 7,5% o al 6,7 si la recuperación pactada es de 1,25%.


El efecto IPC. Todos los analistas coinciden en que el sistema de ajustes salariales que supone el regreso a la indexación de las remuneraciones, pega en la inflación en el mes del cambio y siguientes. Así parece comportarse el IPC desde la vigencia de los Consejos de Salarios (ver infografía).

Para la asesora económica de la CNCS, María Dolores Benavente, el aumento del índice “no es propiamente inflación”, ya que ésta es un fenómeno monetario, sino un “empuje de costos”. Es también “algo que no hace bien a las expectativas” en una coyuntura en la que los agentes económicos perciben una aceleración de la inflación.

Pero los precios de julio tendrán también el efecto de la reforma tributaria –la baja de un punto de IVA, cuatro en la tasa básica de este impuesto y los cuatro puntos del Cofis– y las consecuencias reales o psicológicas del nuevo sistema tributario.

De esta manera, los sectores de ingresos medio altos y altos podrán sufrir una retracción en los consumos, especialmente de productos y servicios suntuarios. En tanto, quienes no sufran efectos perceptibles por la quita del IRPF o incluso mejoren su actual situación tendrán también como aliciente al consumo la baja impositiva de los productos y servicios.

“Nadie sabe bien los efectos que tendrá la reforma tributaria”, señala Benavente. “No se puede talentear y hay que esperar un poco”, estima.

A Morero le preocupa la “sensación térmica” que generará esta conjunción de factores en un contexto de repunte inflacionario, aunque estima que al finalizar el año el desvío del IPC respecto al techo de previsión oficial (6,5%) será leve. Su estimación para julio es que el IPC subirá 0,3%. De Haedo es más pesimista y arriesga un 0,9%.

Para Cecilia Bello, de Ernst & Young, el consumo puede retraerse por el comportamiento más conservador de los consumidores. “Nuestros clientes están esperando un menor consumo aunque aumente el circulante”, señaló.

Fernández estima que la reforma tributaria determinará una baja de los precios del orden de 1,2% pero recordó que por cada dos puntos de aumento de salarios hay un efecto de un punto en la inflación, lo que supone que si el ajuste ronda el 7%-8% el IPC aumentará por este concepto entre 3% y 4%. La acción combinada de factores hará, según el técnico de CPA Ferrere, que la inflación cierre el año algo por encima de la meta oficial, pero descarta que se produzca un desborde inflacionario de no mediar un shock externo negativo, por ejemplo, en el precio del petróleo.