Salud en problemas. El presidente Vázquez dijo que se siente ‘traicionado’

Ante las renuncias masivas en el Pereira Rossell, y la amenaza de que la situación se repita en los hospitales Maciel y Pasteur y en el Instituto de Traumatología, el gobierno volvió a jugar su carta más fuerte. Por segunda vez declaró la esencialidad de los servicios anestésicos. La decisión la tomó el Ministerio de Salud Pública luego de consultar telefónicamente al presidente en medio de su gira en Europa (ver nota aparte). «Me siento traicionado», dijo Tabaré Vázquez en relación a la actitud de los médicos y al acuerdo que había llegado con ellos en enero pasado.

El decreto, sin embargo, no alcanza a los 59 especialistas que ya renunciaron en el Hospital Pereira Rossell, sino que busca neutralizar las que están en curso en los demás hospitales de Montevideo. «Las del Pereira Rossell ya fueron aceptadas», aclaró una fuente directriz del Ministerio de Salud Pública.

La ministra María Julia Muñoz argumentó que «una cosa son las medidas gremiales en las que se reivindican situaciones laborales y otra cosa es que se trate de una medida extorsiva». La titular del MSP dijo que los anestesistas han creado «alarma pública» y que su cartera es la responsable de «mantener los servicios de salud y la normal atención de las personas». En el gobierno se entendió que las amenazas de renuncia en el resto de los hospitales de Montevideo están especialmente dirigidas a «hacer caer» el plan de contingencia diseñado para el Pereira Rossell, explicaron a El País fuentes del MSP.

Algo similar dijo Muñoz. «La esencialidad es para evitar hacer planes de contingencia en estas especialidades. Los profesionales deben mantenerse en sus cargos. Pensamos que primero está el derecho a la vida y después el derecho al trabajo», apuntó la jerarca en una inusual sesión del Consejo Consultivo de los Cambios, un grupo multisectorial originalmente creada para discutir la reforma de la salud (ver página A7).

Pero esta medida no pareció atemorizar a los anestesistas. Sobre la hora 22 de ayer, el presidente de la Sociedad de Anestesiología del Uruguay, José Vera, dijo que sus colegas de los hospitales públicos no darán marcha atrás. Es más, aseguró que ya los telegramas de renuncia partieron hacia el MSP.

En una conferencia de prensa brindada por la tarde, la SAU informó que 41 de los 45 anestesistas del Maciel renunciarán. También los 32 anestesistas del Hospital Pasteur y 24 de los 26 profesionales de Traumatología. En muchos casos, los anestesistas son los mismos, puesto que tienen cargos en diversos hospitales. Sin embargo, en estos casos deberán correr diez días hábiles de plazo, tal como ocurrió con los 59 del Pereira Rossell. Precisamente, a la hora 0 de hoy se hicieron efectivas las renuncias en este hospital y está en curso el plan de contingencia elaborado por el equipo de dirección del centro.

«escándalo». Mientras veía por televisión cómo la ministra convocó a todos los sectores de la salud para cerrar filas sobre la esencialidad, Vera la acusó de hacer un «escándalo nacional» con los anestesistas. «Me hubiera gustado estar sentado ahí. ¿Por qué no se invitó a los anestesistas a esa reunión?», se preguntó.

Para Vera, la ministra le está «faltando el respeto» a sus colegas. En la conferencia de prensa, los anestesistas, si bien reconocieron que reclaman llegar a un valor/hora de $ 250, aseguraron que lo que está en juego es la «dignidad» de los médicos. Una de las renunciantes en el Pereira Rossell, Marianella Brienza, dijo a El País que una de las cosas que más dolieron fue que el presidente Vázquez haya dicho que «nadie es imprescindible».

La médica dijo, emocionada, que este «ambiente» lo que motiva es a tomar el pasaporte e ir a trabajar a otros países donde sí se valora a los anestesistas. «A mí me dolió mucho tomar la decisión. Yo no dependo del Pereira, pero quiero a ese hospital», apuntó.

El asesor jurídico de la SAU, Alejandro Abal, considera que la esencialidad no alcanza a los anestesistas renunciantes. «No acierto a comprender cómo se puede aplicar la esencialidad sobre alguien que está en contrato de arrendamiento», argumentó. El abogado entiende, además, que aquí no hay decisiones gremiales, sino «individuales».

Ayer tampoco faltaron suspicacias en cuanto a que los mismos anestesistas que renuncian en el sector público van a cobrar mucho más por los pacientes que serán derivados al sector privado. En el mutualismo, los especialistas cobran por acto quirúrgico realizado. «Es fácil decir que se renuncia a los hospitales públicos para luego adquirir el doble de carga horaria en los centros privados. Debemos apelar a la ética profesional», apuntó Muñoz.

La respuesta de los anestesistas no se hizo esperar. «¿Pero entonces por qué no hacen bien las cuentas? La ministra prefiere pagar U$S 10 mil por día en traslados y no U$S 10 mil por mes, que es lo que piden los anestesistas del Pereira. ¿Por $ 43 de diferencia interrumpen al presidente?, retrucó Vera.