Sarkozy se muestra firme ante huelgas

El presidente, Nicolas Sarkozy, se mostró ayer firme, en el séptimo día de paro en el transporte ferroviario en Francia y urbano en París, contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, huelga a la que se unieron los funcionarios públicos, mientras continuaban los bloqueos de universidades.
“No cederemos y no daremos marcha atrás (…) se harᔠla reforma de los regímenes especiales de pensiones, aseguró Sarkozy, en un discurso ante la Asociación de Alcaldes de Francia, en el día más conflictivo de sus seis meses en la Presidencia.

La reforma que pretende aplicar Sarkozy amplía los 37,5 años de cotización necesarios para jubilarse en el sector de los transportes públicos a los 40 años del régimen general de pensiones.

A la huelga indefinida en el transporte se unieron ayer, por 24 horas, los funcionarios para pedir una mejora salarial y denunciar los recortes de efectivos, mientras que la movilización estudiantil continúa contra la ley de autonomía de las universidades.

A los trabajadores en huelga de la empresa nacional de ferrocarriles, SNCF, y de la de transporte urbano de París, RATP, que tienen a millones de franceses como “rehenes” desde hace una semana, Sarkozy les dijo que “hay que saber terminar una huelga cuando se abre el tiempo de la negociación”, en alusión a las reuniones previstas para hoy en las empresas.

Ayer hubo retrasos del tránsito aéreo. Las escuelas y el servicio postal figuraron entre los afectados por los paros de los funcionarios, que exigen aumentos salariales y seguridad de empleo. Más de 300.000 –casi el 40%– de los maestros no acudieron a sus trabajos.

En este conflicto, “no quiero que haya un vencedor y un vencido. Hasta el final seguiré determinado. La reforma se hará, que nadie lo dude, pero hasta el final seguiré abierto (al diálogo) porque es mi deber”, afirmó el presidente.

También mencionó el riesgo de que empresas tengan que suprimir empleos a causa de los trastornos causados por la huelga.

Es en la mesa de negociaciones donde la gente debe hacer valer su punto de vista, dijo Sarkozy, que rechazó que “una pequeña minoría” quiera imponer su voluntad a la mayoría en las empresas públicas o universidades.

Durante toda la jornada, al menos 148 manifestaciones lograron reunir en las principales ciudades a decenas de miles de personas.

La Policía cifró en 375.000 los manifestantes en toda Francia, mientras que Bernard Thibault, secretario general del sindicato mayoritario del país, CGT, declaró que fueron 700.000 personas.

Un 53% de franceses apoya la protesta de los funcionarios, que puede acentuar el descontento popular frente al aumento en el precio de los alimento y los alquileres. En cambio, la huelga de los transportes es muy impopular. (AP, AFP y EFE)