Se agrava conflicto de Aerolíneas que ya afectó a 25 mil usuarios

«El conflicto se agrava hora a hora», dijo el líder de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Juan Papalardo. Otro dirigente gremial, Pablo Biro de la Asociación de Pilotos (APLA), precisó que «al día de hoy (por ayer) continuamos un cese total de actividades y no hay ningún vuelo de Aerolíneas de Ezeiza ni de Aeroparque (terminal que realiza los viajes internos y con destino a Uruguay)».

Según el dirigente sindical, la medida de la empresa —otrora estatal y desde hace 13 años en manos del consorcio español Marsans— de enviar telegramas de despido a 168 de sus empleados fue «un acto de provocación».

CORTE. Según informaron miembros de APTA, personal de Seguridad Aeroportuaria de Ezeiza impidió el ingreso de unos 800 empleados a sus lugares de trabajo. Eso provocó que los trabajadores cortaran el tránsito en la autopista Riccheri, única vía de acceso a la terminal internacional. Además de causar un caos vehicular que duró unas dos horas, obligó a los pasajeros a recorrer cerca de un kilómetro a pie con su equipaje a cuestas y bajo un sol abrasador para arribar al complejo.

La tensión entre los sindicatos y la empresa está llegando al cenit. Por medio de un comunicado, APTA subrayó que «no está garantizada» la seguridad de los vuelos que la compañía «pueda poner en servicio», debido a que los encargados del mantenimiento de los aviones están en huelga y «el personal jerárquico» que pudiera reemplazarlos «no se encuentra debidamente encuadrado en esta actividad específica». El gremio responsabilizó al consorcio Marsans «de todo incidente o accidente que pudiera ocurrir».

A su vez, la empresa publicó ayer en los principales medios de prensa argentinos un comunicado en el que sostiene que los sindicatos han demostrado «su absoluta falta de responsabilidad con los pasajeros, a quienes han vuelto a tomar como rehenes» de una situación «que no les concierne». En el mismo texto, señala la compañía que le ha tocado enfrentarse «con la recalcitrante necedad» de los trabajadores.

Aerolíneas y su subsidiaria Austral cubren el 80% del mercado interno argentino. Según la empresa, este conflicto ya le ha ocasionado una pérdida de cinco millones de dólares y perjuicios a unos 25 mil pasajeros.

RECLAMO. Los pilotos y los técnicos de Aerolíneas iniciaron el paro en reclamo de aumentos salariales en el orden del 30%, que la empresa rechazó por considerarlos excesivos. «Hace diez años que no se ajustan los salarios y los técnicos ganan un sueldo irrisorio (una base de 234 dólares) para las grandes responsabilidades que tienen», indicó Papalardo.

Las demandas se plantearon hace varios meses pero los gremios aceptaron en tres oportunidades la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo. La semana pasada resolvieron ir a la huelga y esta vez no aceptaron la intimación gubernamental de retornar al trabajo y mantener servicios mínimos.

La cartera laboral anunció que aplicaría las leyes vigentes, que contemplan elevadas multas a los sindicatos que no acaten la conciliación obligatoria, con la posibilidad de retirarles la personería gremial.

El conflicto también reflejó la división intergremial ya que cinco de los siete sindicatos aeronáuticos no se plegaron a la huelga llevada adelante por APTA Y APLA.

Dirigentes de los gremios no huelguistas visitaron ayer la Casa de Gobierno, para pedir al jefe de gabinete, Alberto Fernández, una mediación más activa para solucionar el conflicto.

El presidente español de Aerolíneas, Antonio Marsans, era esperado ayer en Buenos Aires aunque no se mencionó hora o fecha de su arribo. Sí circuló la especie que sería recibido por el presidente argentino, Néstor Kirchner.