Se desaceleran inversión, consumo y exportaciones.

Pese a que los efectos de la crisis financiera internacional no son aún demasiado notorios en el contexto general de la economía uruguaya, algunos datos ya están mostrando que con el paso de los meses se tornarán más evidentes. De acuerdo con las cifras de Producto Bruto Interno (PBI) divulgadas el miércoles por el Banco Central del Uruguay (BCU), en el trimestre julio-setiembre se registró una importante desaceleración en las inversiones, las exportaciones y el consumo, tres factores fundamentales para el crecimiento de la economía.
Dicha desaceleración se dio en relación al comportamiento de esas variables en el trimestre anterior (abril-junio), en ambos casos comparando con respecto a igual período del año pasado.

Las inversiones en capital fijo sufrieron una brusca desaceleración pasando de 50% del segundo trimestre del año –respecto a igual período de 2007– a 15% en el tercer trimestre. La reducción en las compras de bienes de capital se verificó principalmente en el sector privado, que registró un alza de 10,6% en el tercer trimestre en comparación con el 56% que se había observado en el segundo trimestre del año.

En particular, las compras de maquinarias y equipos redujeron su crecimiento desde 124% a 25% en el segundo y tercer trimestre respectivamente. En cambio, en el sector público las inversiones aumentaron 28% en el tercer trimestre frente al alza de 21% en el segundo. Sin embargo, dicha suba no fue suficiente para compensar la menor inversión en el ámbito privado.

Si bien en la retracción de la inversión pueden estar jugando múltiples factores, el deterioro del contexto internacional a partir de mitad de año seguramente haya sido un dato decisivo para la toma de decisiones de las empresas.

Por su parte, el consumo privado pasó de aumentar a un ritmo de 16% en el segundo trimestre del año, a 9,8% en el tercer trimestre, aunque hay que tener en cuenta que dicha medición no se calcula de forma directa sino que se obtiene por diferencia entre otras variables.

En ese período el ingreso real de los hogares aumentó 4,6% y el desempleo continuó en el entorno de 7,6%, según el Instituto Nacional de Estadística. Por lo tanto, la retracción del consumo parece estar más asociada a un cambio en las expectativas –que se tornaron menos optimistas– que a una menor posibilidad de consumir.

A su vez, las exportaciones medidas en volumen físico aumentaron 14% en el tercer trimestre frente al alza de 23% observada en el segundo trimestre.

Esto significa que los incrementos registrados en las cifras de exportaciones en la segunda mitad del año reflejan básicamente el alza de precios en relación a 2007 y no un aumento genuino en los volúmenes exportados.

Este hecho quedó en evidencia en noviembre, cuando algunos precios ya se habían desinflado de los niveles récord en los que estaban unos meses atrás, y se observó una baja de 10% en las solicitudes de exportación medidas en dólares de ese mes en comparación con noviembre de 2007.