Se destrabó la llegada de ayuda a Uruguay

El ministro de Economía, Isaac Alfie, volvió el sábado a Montevideo, luego de mantener entrevistas en Washington con autoridades de los organismos internacionales. En diálogo con LA NACION, Alfie dijo que el resultado de la misión fue exitosa. «Lo que veníamos a buscar, todo, lo conseguimos», señaló Alfie.

El ministro dijo que también hubo reconocimientos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que significa un espaldarazo para «generar un buen clima de negocios en el país». En ese sentido, Alfie anunció que se obtuvo financiamiento para la readecuación de la infraestructura portuaria, exigida por puertos importantes, que plantean condiciones para aceptar embarques debido a problemas de terrorismo.

«Eso nos permitirá vender nuestros productos a destinos que nos importan, sin riesgo de problemas «, expresó Alfie. Aclaró que también Uruguay «ingresó en el programa de mejora del entorno de inversiones, con un crédito del BID para eliminar trabas burocráticas» y facilitar los trámites de los hombres de negocios.

El aval del FMI al programa uruguayo se dio con el voto por unanimidad de todos los directores. Durante la discusión, hubo advertencias para las autoridades. Agustín Carstens, uno de los subdirectores gerentes de la institución, dijo que la economía uruguaya está en una evolución «favorable», que mejoraron las condiciones del mercado financiero y que la reactivación que se comprueba en el país es resultado de «políticas macroeconómicas prudentes», así como una «resolución adecuada» de la crisis del 2002. En este punto, destacó el «exitoso plan de canje de deuda» con bonos que se hizo en mayo pasado.

Sin embargo, el propio Carstens alertó que no es tiempo para «la complacencia» y que «la recuperación es frágil», por lo que recomendó que se instrumente «un programa fuerte» de modo tal que se impulse el «crecimiento económico», así como que se pueda «alentar la confianza del mercado» y «asegurar la sustentabilidad de la dinámica de la deuda».

Además de insistir en reformas que Uruguay no ha logrado aprobar y que están en el programa vigente (como una reestructuración de algunos servicios jubilatorios), el subdirector del FMI reclamó medidas de apertura al sector privado y de incremento de la competencia en el mercado, lo que en Uruguay genera el rechazo de los sindicatos de funcionarios públicos.

El programa stand-by vigente es por un monto récord en la historia del FMI, si se compara con el tamaño del país (crédito de 3000 millones para un PBI de 12.000 millones).

Por Nelson Fernández Corresponsal en Uruguay