Se espera que el jueves se vote nuevamente el salvataje.

La Casa Blanca dará a conocer hoy los pasos que va a seguir para lograr la aprobación

Ayer gracias a la voluntad de 228 representantes del Congreso, los estadounidenses fueron sudamericanos por un día. La política se impuso a la urgencia económica (ver página 5), y con los votos de demócratas y republicanos se rechazó la aprobación de la Ley de Estabilización Financiera propuesta por el gobierno de George W. Bush para salir de la actual crisis financiera. Ahora el segundo round se augura para el jueves.

Culpas mutuas. Tras la bofetada parlamentaria (terminó con 228 representantes en contra y 205 a favor), los círculos económicos de Estados Unidos quedaron atónitos ante lo inesperado del resultado parlamentario. Pero la reacción política no se hizo esperar y llegó en la forma de recriminaciones mutuas.

Los republicanos –dos tercios votaron en contra– culparon a los demócratas de hacer política y señalaron que su líder Nancy Pelosi de torpedear cualquier espíritu de acuerdo. Sin mencionarla por su nombre, el representante republicano Adam Putnam, el tercero en importancia de su partido, dijo que “el tono partidista al finalizar el debate de hoy impactó, en mi opinión, los votos de nuestra parte”.

Los demócratas tampoco ahorraron críticas hacia los republicanos. “Estoy muy decepcionado”, dijo el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros, quien añadió, sin titubear que “los republicanos mataron este proyecto de ley”. Para los demócratas fue la resistencia de los sectores conservadores a intervenir en los mercados la que llevó al plan al fracaso. “La crisis sigue con nosotros (…) todavía nos preocupa (la situación) del ciudadano de a pie, de la clase media y cómo pueden verse afectados por la crisis en Wall Street”, dijo Pelosi.

Los presidenciables, Barack Obama y John McCain, no quedaron fuera del duelo retórico, pero ambos se esforzaron por impulsar la búsqueda de un acuerdo. McCain afirmó “Ahora no es el momento de resolver la culpa, es momento de resolver el problema”. Obama fue un poco más descarnado al decir que no quedan muchas otras alternativas que aprobar el plan ya “no nos quedan buenas opciones”.

Por su parte, el gran derrotado de la jornada, George W. Bush solo atinó a decir que estaba “muy decepcionado” por la votación. Poco después convocó a una reunión de emergencia con sus principales asesores económicos entre ellos el secretario del Tesoro, Henry Paulson, para evaluar las opciones sobre la mesa. Fue justamente este último el que recordó la urgencia de la aprobación del paquete y también advirtió sobre los peligros futuros ya que en los últimos días el sistema financiero ha sufrido “significativas turbulencias”.

Y ahora qué. Ahora todo parece estar en un freezer. Debido al Año Nuevo Judío el Congreso permanecerá de receso hasta el jueves, día en el que se espera será votado nuevamente el proyecto.

Se da por descontado que de ser así el proyecto puesto en consideración ayer sufrirá modificaciones que se negociarán en estas 48 horas. Sin embargo, a la luz de la votación del lunes no hay quien se atreva a asegurar que la ley será aprobada, por más que los analistas consideren que los políticos estadounidenses no tienen muchas más opciones sobre la mesa.

Sobre la madrugada de ayer la Casa Blanca anunció que hoy daría a conocer los planes que tiene para lograr la aprobación del paquete, pero no se adelantaron detalles.

“Hay mucho trabajo por hacer, pero lo que nos jugamos es demasiado importante como para simplemente dejarlo fracasar”, afirmó Paulson.