Se frustró el encuentro entre gobierno y Aguas de la Costa

Lo que en principio iba a ser el primer contacto oficial entre el gobierno y la firma Aguas de la Costa —que brinda el servicio de agua potable y saneamiento en la zona ubicada al este del arroyo Maldonado—, se transformó en una charla informal de apenas diez minutos, donde no se trató el tema de la caída de las concesiones, y las autoridades de OSE ni siquiera aceptaron el material que los empresarios pensaban aportar.

La insólita situación, definida por el presidente de OSE, Hugo Granucci, como parte de un «estado de locura», se produjo ayer de tarde en la sede del organismo. Al igual que había sucedido la semana pasada con Uragua, el Ministerio de Vivienda citó en nombre del gobierno a los directivos de Aguas de la Costa para comunicarles en forma personal la decisión del Poder Ejecutivo de que debe reasumir la prestación de los servicios.

Sin embargo, fue una entrevista frustrada. Tres representantes de la firma, integrada por capitales catalanes, arribaron a la sede de OSE diez minutos antes de lo previsto, munidos de un portafolio, una carpeta y tres modernos celulares. «Nosotros venimos a escuchar, pero ya tenemos una posición clara», comentó uno de los empresarios a El País.

Cuarenta minutos después, cuando la impaciencia ya se evidenciaba en las caras de los representantes de Aguas de la Costa y en las preguntas realizadas a la recepcionista, los hombres pudieron pasar al despacho de Presidencia.

Se encontraron con el titular de OSE, Carlos Rodríguez Landoni, pidiendo las disculpas del caso: producto de una descoordinación, la entrevista no podía llevarse a cabo y quedaba suspendida para un mejor momento.

Es que faltaron sin aviso los representantes de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), así como la pieza fundamental en estas negociaciones: el representante del Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente, nexo entre el Poder Ejecutivo y el organismo. El subsecretario de Vivienda Oscar Brum, quién se ha encargado de coordinar el tema, se encuentra de viaje en el exterior y nadie concurrió en su lugar.

CHARLA. Rodríguez Landoni y el director Tomás Castro conversaron en forma informal con los empresarios durante unos diez minutos y tomaron agua, pero no profundizaron en el tema central de la entrevista. «Ellos traían un material para dejarnos y se les pidió que no lo hicieran hasta que no quede oficializada la situación», explicó Castro.

La comunicación oficial sobre la caída de las concesiones y las primeras negociaciones quedaron para el segundo encuentro. De todos modos, en OSE es más que conocida la posición de Aguas de la Costa: a diferencia de Uragua, considera que la reforma constitucional no es retroactiva y quiere quedarse en el país.

Sin embargo, el vicepresidente de OSE Hugo Granucci afirmó que el resultado del plebiscito fue «muy claro», que todas las concesiones deben cesar y que las empresas tienen que retirarse del país, por lo cual será difícil «conciliar» los intereses del gobierno y los de Aguas de la Costa.

Granucci tampoco participó de la frustrada reunión debido a que «fue cambiada de hora tres veces en dos días». Pero sostuvo que el desencuentro de ayer forma parte de un estado de locura: «todo es una locura que genera locuras nuevas asociadas, orientadas a perfeccionar el disparate».