Se podrá querer torcerlas, pero ir contra las leyes de la economía lleva al fracaso

¿A cuántas empresas representa la CNCS?

Más de 14.000, el núcleo que genera más empleo, unos 160.000, y el 98% son Pymes fundadas en general por ex empleados que un día se independizaron. En el fondo la CNCS es una organización basada en el hombre de la calle, no es esa noción de sector de extrema derecha, de grandes empresas.

¿Le costó aceptar el desafío de presidir la gremial?

Bastante. Uno de los hechos que me decidió es que hubo mucha unidad en torno a mi postulación. La CNCS está defendiendo los intereses de siempre: libertad de comercio y Estado de Derecho, elementos, en cualquier parte del mundo, indispensables para una convivencia razonable y progresista. He negociado de todo y en todos lados. En la ONU, el GATT, la OMC, y he sido embajador en los tres grandes centros mundiales: en EEUU, Europa y Japón. ¿A qué llego después de esa experiencia?: Los gobiernos negocian los tratados y si el sector privado no los aplica es como si no existieran.

Fue ministro de Industria y Comercio en 1967, cuando Uruguay empezaba a agitarse bastante. ¿Encuentra similitudes entre ese momento y el actual?

No. Yo inicié reuniones regulares entre la CNCS y la Convención Nacional de Trabajadores, presidida por José D´elía, con quien desarrollé una excelente relación. Eran muy reveladoras esas reuniones y aprendí cosas muy importantes. Ahora la situación es mucho más conflictiva.

Considerando esas experiencias, ¿puede pensarse que el trabajo que tiene por delante lo hará “caminando”, como se dice en lenguaje coloquial?

Pretendo que la CNCS emprenda la labor de armonizar su trabajo con los resortes del gobierno, por ejemplo, en todo lo que tenga que ver con la integración y la economía externa. Con tres millones de habitantes de mercado interno no vamos a mucho lados. Hay que tener la posibilidad de vender la producción uruguaya en otros mercados, en condiciones de competencia. Los países del Mercosur son los únicos en América Latina que no tienen acceso preferencial al mercado norteamericano y a la Unión Europea.

¿El sector privado tiene tareas pendientes en la materia?

Sí, por sobre todo tiene que haber una conjunción de esfuerzos. Mire los tigres asiáticos, o Vietnam, que era una calamidad como país, destrozado por guerras, atrasado, y hoy todo el mundo va a Vietnam. ¿Cómo se logra? Con una acción dinámica, que todo el mundo ponga el hombro. La primera vez que viajé a Taiwán me llevé una inmensa sorpresa, porque las tiendas estaban abiertas a medianoche. Y en Hong Kong lo mismo, gente que trabaja y va para adelante. En nuestro país estamos a veces demasiado dedicados a preocuparnos por el pasado. Hay que limpiar el pasado, pero hay que ir para adelante. Con lamentarnos de lo que ocurrió no sirve. El siglo XXI no nos va a esperar. Tenemos condiciones, me he cansado de escuchar a empresarios extranjeros elogiar al obrero uruguayo por su inteligencia, adaptabilidad y educación.

¿Cómo ve el esquema de relaciones laborales que impulsa el gobierno?

No podemos ignorar que mucha gente que está en el Parlamento y en el gobierno tiene un antecedente sindical y no le puede pedir que de un día al otro cambie su mentalidad. El gobierno lleva bastante tiempo y vi con interés que el sábado el ministro (Eduardo) Bonomi hizo un llamado a los sindicatos a la moderación. Hay que ver cómo eso se traduce en hechos.

Las confrontaciones, sobre todo las innecesarias, son contraproducentes. Si se enardecen los espíritus el margen de colaboración se achica. Así no se puede seguir, este clima de confrontación es malo porque desanima al empresario. Si tiene negocio y perspectiva de ampliarlo, y pero está pensando en una huelga, en un paro o lo que sea, no lo va a ampliar, no va a arriesgar dinero. Un inversionista es lo más difícil de cazar, puede invertir donde quiera.

¿Se está perdiendo la razonabilidad del contexto?

Tengo la impresión que estamos pasando un pico agudo, que espero toque a su fin con la Rendición de Cuentas. El gobierno ha hecho un esfuerzo importante para atender una serie de exigencias, en general muy razonables porque hay mucha gente que está viviendo mal, tenemos una cantidad increíble de asentamientos, los que constituyen un foco de atraso. Me duele ver gente pidiendo limosna en el semáforo, me duele.

Veo el ejemplo de Irlanda, que tiene una población similar a Uruguay: ellos se jugaron sin lástima la baraja de tecnificarse y hoy tienen el mejor ingreso de Europa. Lo hicieron a puro trabajo y a puro orden. Y no quiere decir que los sindicatos desaparecieron, siguen funcionando activamente. Hay que comprender que el empleo se genera a través de los negocios, no es una cosa abstracta que se decreta. Las leyes de la economía no cambian, se podrá querer torcerlas pero la experiencia indica que ir contra las leyes de la economía conduce a un fracaso.

¿Habla de las experiencias del socialismo real?

Desde luego. Fui embajador en Alemania (occidental, antes de la reunificación), y en (lo que era) Alemania oriental el nivel de vida actual es netamente inferior y el nivel de desempleo mucho más alto. Eso nos dice algo: si a la gente no se la deja trabajar no genera riqueza ni empleo.

¿El sector empleador está en desventaja frente al sector asalariado y al movimiento sindical?

Alguien comentaba el otro día: ¿no será que ahora el gobierno del Frente Amplio, algo lógico, razonable y previsible, incline el fiel de la balanza en una dirección opuesta a la que había antes? Sí, casi sería sorprendente que así no fuera, pero de repente lo que está ocurriendo es que hemos llegado a un extremo y ahora debemos buscar puntos de equilibrio. Si no llegamos a ese punto es muy difícil que haya una acción conjunta de todos los sectores del país.

¿Falta madurez en todos los sectores por igual?

…Qué buena pregunta… (largo silencio, casi 10 segundos)… este es el país de la chacritas… (otro silencio)… creo que todos podríamos mejorar, unos un poco más y otros un poco menos.

¿La política macroeconómica del gobierno es buena para el sector privado?

El ministro Danilo Astori, en términos generales, está haciendo una política muy adecuada. Ha heredado una situación muy difícil, la gente no se da cuenta de lo tremendamente endeudado que está el país. Busca promocionar la inversión extranjera, (pero) tenemos que promover la extranjera y la uruguaya, y para una u otra, las condiciones aptas en el mercado son fundamentales, si no, no hay inversión. Salvo la que viene a explotar, a exigir sueldos mínimos como pasa en algunos países de Asia.

¿Las políticas macroeconómica y laboral del gobierno van por caminos distintos?

Es obvio que hay determinadas contradicciones.


Pero los respectivos ministros sostienen que son complementarias…

No estoy convencido que sean complementarias del todo; si tiene un ambiente laboral muy agitado, el inversionista se retrae.

¿El ejercicio del derecho de propiedad privada está amenazado?

Ha habido algunos episodios aislados que han hecho sospechar, han hecho temer. El respeto a la propiedad privada es intocable en cualquier país.