Se reavivó la polémica por los TLC con EE.UU. en América Latina

A fines de la semana pasada, el gobierno de Estados Unidos, republicano, logró acordar con el Congreso, demócrata, determinadas normas laborales y ambientales en lo referido a los Tratados de Libre Comercio (TLC). El presidente George W. Bush calificó a este acuerdo como un «camino despejado» para seguir las tratativas en torno a ratificar TLC con Perú, Colombia y Panamá. Esta decisión, sumada a la gira por la región del «número dos» del Departamento de Estado, John Negroponte, reavivó las diferencias existentes en América Latina por el tema, donde coexisten posiciones encontradas en materia de relacionamiento comercial con Estados Unidos.

El gobierno peruano tomó con alegría la noticia. La exigencia estadounidense de que el país andino luche contra la tala de árboles, no fue motivo de disgusto para el gobierno de Lima. «Este acuerdo supone un avance importante para un TLC con EE.UU.», dijo la ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz. Este tratado ya fue aprobado por el comercio peruano.

El presidente de Perú, Alan García, ha reclamado reiteradas veces en los últimos tiempos que el Capitolio acelere la aprobación de un TLC. Este proceso había sufrido una desaceleración desde las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre pasado, ya que los demócratas -que obtuvieron mayoría en ambas cámaras- son tradicionalmente más proteccionistas que los republicanos, además de incluir normas laborales y ambientales en los acuerdos para aprobarlos.

A Colombia, el Congreso le exigió tomar medidas para mejorar la protección de los trabajadores. El presidente de ese país, Alvaro Uribe, muy a favor de un TLC, le tomó solo un día telefonear a la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, para agradecer el acuerdo y asegurar su colaboración.

En Ecuador la historia fue a la inversa. Ya en 2006, las negociaciones de un TLC entre Washington y Quito fueron suspendidas por EE.UU., en represalia a reformas llevadas adelante por el gobierno sudamericano que redujeron las ganancias de las petroleras y la caducidad del contrato con la firma estadounidense Oxy, que dejó de explotar 100 mil barriles diarios de crudo. El posterior triunfo demócrata en las legislativas norteamericanas y -sobre todo- el triunfo de Rafael Correa en las presidenciales ecuatorianas parecen haber congelado todo acuerdo.

«No vamos a negociar un TLC que perjudicaría nuestra agricultura», dijo el presidente Correa. Más aún, su gobierno piensa denunciar un Tratado de Promoción y Protección de Inversiones con EE.UU. que caducó el viernes pasado. «Con mucha cordialidad, pero con mucha firmeza, se le dijo al señor Negroponte los puntos que siempre ha sostenido Ecuador», añadió, en referencia a la visita del subsecretario de Estado, ocurrida la semana pasada.

Correa es aliado y amigo personal del presidente venezolano, Hugo Chávez, el más encarnizado rival de EE.UU. en la región. Fue la negociación de TLCs de Colombia y Perú lo que llevó a Venezuela a retirarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

En un momento, Uruguay barajó la posibilidad de suscribir un TLC. «El tren pasa solo una vez», fue una recordada frase de Tabaré Vázquez al respecto. Si se hubiera subido, Brasil y Argentina hubieran excluido al país del Mercosur, según publicó Clarín el 30 de septiembre del año pasado.

El rechazo a EE.UU. a nivel popular -además de las desigualdades comerciales- es el argumento esgrimido para negarse a suscribir un tratado de este estilo. El mapa de los TLC en la región (ver aparte) guarda muchas similitudes con el relacionamiento de cada país con Washington.

Desde 2005 está en funcionamiento un TLC entre EE.UU., Centroamérica y República Dominicana (Cafta-RD). Solo Costa Rica no firmó el acuerdo. Esa obligación finalmente recaerá en los ciudadanos, llamados a un plebiscito para aprobarlo o no el 23 de septiembre.

Entre los países del Cafta-RD se encuentra Nicaragua.

El reciente triunfo del ex sandinista Daniel Ortega en las elecciones de ese país, y su incorporación al ALBA -proyecto del venezolano Chávez alternativo al ALCA estadounidense- suponen un manto de incógnita a un acuerdo de libre comercio entre Managua y Washington