Sector empresarial advierte que el gobierno le hizo una ‘mala jugada’

La relación entre el gobierno y el liderazgo empresarial terminó malherida la semana pasada, luego de que el vicepresidente en ejercicio de la Presidencia, Rodolfo Nin Novoa, aprobara un decreto que prohíbe el despido de trabajadores por causas sindicales y obliga a su «reinstalación» inmediata, omitiendo incluir instrumentos para que los empresarios puedan desactivar conflictos con los trabajadores.

«Ese decreto no ayuda para nada a crear un clima de confianza», dijo a Ultimas Noticias el presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, José Luis Puig.

Las 17 gremiales patronales que negocian en el ámbito tripartito aprobaron un endurecimiento de la posición, con el rechazo de la obligación que establece la norma de «reinstalar» a los empleados sindicalizados despedidos, dijeron a Ultimas Noticias los delegados empresariales al Consejo Superior Tripartito. El compromiso asumido por el representante del gobierno, Julio Baráibar, de contemplar la posición empresarial en un nuevo decreto no ha cambiado el ánimo de los empresarios dado que aún no se ha concretado.

Puig se mostró «decepcionado» por la conducta del gobierno y aseguró que el Cuatripartito se convocó bajo el compromiso de contemplar la perspectiva de los empresarios en la legislación que regulará el relacionamiento entre patrones y trabajadores.

Con el decreto, señaló, «nos obligan a negociar contra las cuerdas, imponiéndonos de entrada condiciones que no compartimos». «Nosotros tenemos voluntad de negociar, pero todo tiene un límite, porque esto que han hecho, no es una negociación», agregó.

Más enfático aun sobre el ánimo imperante en las agremiaciones empresariales fue el ex presidente de los comerciantes, Horacio Castells, uno de los delegados al Consejo Superior Tripartito por 17 gremiales empresariales. «Nos jugaron mal y eso nos molestó», dijo en referencia a la aprobación del Decreto 302, rubricado el martes 13.

«El compromiso del gobierno fue que reconocería los reclamos del empresariado, para contemplarlos en el proyecto de ley de fuero sindical que está en el Parlamento. Pero nos tomaron el pelo», dijo. Castells se mostró «muy preocupado» por las señales que el gobierno envía al empresariado con estas posturas «de no cumplir los compromisos».

Opinó que el Ministerio de Trabajo tomó un camino «que no le sirve al país», y dijo esperar que se instalen en la administración posturas menos radicales.

«Tenemos la esperanza de que el gobierno no apoye este proyecto de ley, que lo único que hace es instalar la inamovilidad de los trabajadores sindicalizados, discriminando a los que no lo están», dijo. «Y nos preocupa la persecución que los sindicatos han desatado contra los trabajadores no sindicalizados», agregó. Aseguró además, que los empresarios han puesto un gran empeño para integrar y acompañar los ámbitos del diálogo tripartito, como para ver burlados esos esfuerzos con medidas que sólo contemplan a una parte de los involucrados.