Según los científicos, el mundo estaría a ‘cinco minutos’ del apocalipsis

En esta ocasión, los expertos que integran la revista «Boletín de los Científicos Atómicos» han decidido adelantarlas dos minutos, de las 23.53 a las 23.55, lo que representa simbólicamente que estamos a cinco minutos de la hecatombe.

Las razones que han llevado a este cambio son las «crecientes preocupaciones sobre una Segunda Era Nuclear marcada por graves amenazas», señala un comunicado difundido por el grupo.

Entre las amenazas más acuciantes, los expertos citan las ambiciones nucleares de Irán y Corea del Norte o los materiales atómicos sin garantías de Rusia y otros países. Lo más novedoso esta vez es que los científicos alertan también que «los peligros de los cambios climáticos son casi tan graves como los de las armas nucleares».

«Como ciudadanos del mundo, tenemos la obligación de alertar a la opinión pública de los riesgos innecesarios que vivimos cada día, y de los peligros que prevemos si los gobiernos y las sociedades no actúan para inutilizar las armas nucleares y evitar un mayor cambio climático», dijo el prestigioso científico británico Stephen Hawking.

Como científicos, añadió, «comprendemos los peligros de las armas nucleares y sus efectos devastadores, y estamos viendo cómo las tecnologías y actividades humanas están afectados al clima de forma que pueden cambiar para siempre la vida en la Tierra».

consejo. La posición de las manecillas del «Reloj del Juicio Final» es decidida por el consejo de directores del Boletín de los Científicos Atómicos, en consulta con su consejo de patrocinadores, que incluyen 18 laureados con el premio Nobel.

Las agujas del reloj han estado en varias ocasiones muy cerca de la medianoche del día del desastre, la que más en 1953, cuando se colocaron a dos minutos de las cero horas a raíz de la primera explosión de una bomba de hidrógeno por parte de Estados Unidos.

En 1972, el reloj se retrasó a doce minutos, tras la firma del acuerdo de limitación de armas nucleares estratégicas (SALT).

En 1988, quedó colocado a seis minutos del momento final, y en 1990 los cambios en el Este de Europa permitieron retrasar hasta diez minutos el posible comienzo del fatídico día.