Semana clave para reformas de Lula en un clima de crispación

«El presidente consideró que los rumores sobre la dimisión del ministro Palocci sólo pueden haber partido de especuladores financieros», dijo a periodistas el portavoz del mandatario brasileño, André Singer.

Sobre el final de la jornada crecieron las versiones sobre la posibilidad de que dimita Palocci como ministro de Hacienda por presuntas discrepancias con el titular de la Casa Civil (encargada de coordinar las políticas gubernamentales), José Dirceu, respecto a la reforma al sistema oficial de jubilaciones.

El Congreso tiene previsto iniciar esta semana la votación de esa reforma que ha causado muchas polémicas, recibido críticas de distintos sectores de la sociedad brasileña y motivado una huelga en la que participa la mayoría de los funcionarios federales del país.

El Gobierno brasileño consideró que los rumores también buscaban desestabilizar el clima «favorable» evaluado por el Gobierno para que se lleve a cabo la primera votación de la reforma, proceso que empezará por la Cámara de Diputados.

PRESIONES. Centenares de funcionarios de los estados comenzaron a llegar en buses a Brasilia para realizar una vigilia en la explanada de los Ministerios y manifestarse contra el proyecto de reformas, que también contempla cambios en materia tributaria.

Gilberto Jorge Gomes, presidente de las organizaciones de los funcionarios estaduales, confirmó que mañana unos 40.000 trabajadores marcharán hacia el Congreso para seguir la votación.

Aproximadamente unos 450.000 funcionarios de un total de 800.000 están declarados en huelga desde hace casi un mes para oponerse a algunas de las propuestas.

De acuerdo con el cronograma, mañana se iniciará la votación del proyecto general de reformas a la seguridad social y pensiones en la Cámara de Diputados, donde el gobierno cuenta con una amplia mayoría parlamentaria.

La próxima semana se realizará la consideración del proyecto en detalle, donde la oposición dará a conocer enmiendas que podrían demorar la aprobación final antes de pasar al Senado.

Para seguir el debate y la votación, Lula postergó hasta noviembre una gira a cinco países africanos que iba a iniciar esta semana.

INICIATIVA. Lula da Silva, quiere recuperar la iniciativa política, preocupado por las señales de estancamiento económico y el aumento de la tensión social, y se apresta a lanzar un paquete de medidas para estimular el crecimiento.

El gobierno se siente acorralado, sin haber logrado avances en su política social mientras la política económica impuesta para contener la inflación está empujando al país a la recesión.

La severa política del ministro de Hacienda, que incluyó un ajuste del gasto público de 4.000 millones de dólares, equilibró las cuentas macroeconómicas pero puso al país al borde del estancamiento.

Según datos oficiales, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 0,1 por ciento en el primer trimestre del año y, según estimaciones aún no confirmadas, se redujo otro 0,9 por ciento en el segundo trimestre.

El desempleo, por su parte, tocó en junio la cifra récord de 13 por ciento, lo que significa que en el primer semestre del año se perdieron 430.000 empleos.

Nerviosismo en mercados brasileños

SAN PABLOLa bolsa de valores de San Pablo y el real brasileño finalizaron ayer en sensible baja, en medio de rumores de la presunta renuncia del ministro de Hacienda, la expectativa sobre la suerte en la Cámara de Diputados de la reforma al sistema de pensiones y la intensificación de la presión de los movimientos sociales.

Los profesionales del mercado estiman que los urgentes desafíos del gobierno, el malestar del empresariado por la amenaza de una recesión y las críticas de la oposición, podrían también dificultar el ingreso de capitales extranjeros en el país.

Por esa razón el riesgo país de Brasil se disparó ayer el 9 por ciento y sobre la hora del cierre de los mercados locales se situaba en los 901 puntos base.

La volatilidad también contagió al mercado cambiario, donde las órdenes de compra de la moneda estadounidense hicieron subir el dólar a los 3,11 reales a mitad de sesión.

Sin embargo en la parte final el dólar quitó el pie del acelerador y cerró a 3,071 reales, en alza del 1,18 por ciento.

Según los operadores de las mesas de cambio, ayer hubo verdaderos momentos de pánico en el mercado de divisas porque muchas inversores corrieron a comprar dólares como previsión ante un posible deterioro de la situación en Brasil.

La bolsa de valores de San Pablo cerró la jornada en baja de 1,45%, con su principal indicador, el Bovespa, cayendo a los 12.938 puntos. El viernes último, ese indicador ya había retrocedido 3,26%. El nerviosismo aumentó sobre los mercados brasileños ayer después de que la agencia de clasificación de riesgo estadounidense, Merry Lynch, recomendó reducir los títulos de la deuda brasileña.

AFP