‘Si no hacemos nada por mejorar la eficiencia (…) vamos a seguir con la mediocridad de siempre’

María Dolores Benavente habló en su triple calidad de economista, vicepresidenta de República Afap, y asesora de la Cámara Nacional de Comercio.

Por su orden, no está de acuerdo con la reforma tributaria impulsada por el gobierno, cuestionó las decisiones del Banco Central que restringen la operativa de los fondos de inversión, y aseguró que es hora de ponerle coto a la informalidad. En esta materia, considera que la evasión es producto de una presión fiscal elevada. ‘Si usted hace muy rentable ser informal, más tarde o más temprano la gente se tienta’, dijo.

Lo que sigue es un resumen de lo conversado en Crónicas de un Almuerzo con una facultativa que sabe que -en algunos ámbitos- lo que dice molesta.

-El presidente Jorge Batlle dijo que Horacio Castells se equivocó al plantear la disminución de al menos 100 mil funcionarios públicos ¿Esperaban esa reacción? La Cámara ¿sigue pensando lo mismo?

-En realidad acá uno tiene que preguntarse, dentro de las alternativas que tiene el gobierno, cuál es la más costosa y cuál la más beneficiosa. Una es licuar el gasto.

-Y esa no les convence…

-No, porque de esa manera no se brinda un horizonte cierto al sector privado. (El sector privado) no sabe cuándo, a través de una licuación lenta, le va a tocar de que le bajen la presión fiscal.

-La otra manera es por cantidades, pero ¿los números que se han manejado no son algo ‘fuertes’?

-El número de 100 funcionarios es arbitrario. Pero sólo para empezar: sacando los Ministerios sectoriales, el Estado tiene más de 40 mil posibilidades de reducción, lo que significaría un ahorro de 500 millones de dólares.

-¿Cómo se compatibiliza eso con una tasa de desempleo que casi toca el 20%?

-Bueno, dándole un seguro de paro generoso.

-¿A qué le llama ‘seguro de paro generoso’?

-Un beneficio de uno o dos años.

-¿Y cómo lo solventa?

-De la misma manera como hoy se solventa el pago del salario. No se podría dar todo junto. Pero si lo va otorgando mensualmente, es igual que ahora, lo único que se ahorra los gastos de funcionamiento de esos funcionarios, la burocracia asociada, y el porcentaje correspondiente por no pagar el 100% del salario.

-¿Entonces el ahorro no sería de 500 millones?

-Pero es de unos 160 o 170 millones de dólares que no es despreciable. Pensémoslo en términos de Impuesto a las Retribuciones Personales que se puede reducir para fomentar el consumo sanamente, o en términos de reducción del Impuesto al Valor Agregado.

-Para ustedes, el rechazo oficial a esta alternativa no se fundamenta en los números…

-Estamos convencidos. Debe haber otras razones más que numéricas para decir que no se puede hacer y yo quiero saberlas.

-Tal vez algunos se preguntan ¿dónde colocamos 100 mil personas? ¿La economía uruguaya está en condiciones de generar 100 mil nuevos puestos de empleo?

-Creo que hay que irlo monitoreando. Si no alcanza con un año de seguro de paro y bueno… se extiende. Siempre es mejor que no hacer nada. Aún en la transición se está ahorrando un montón de plata. Entonces ¿por qué no hacerlo? ¿Por qué no hacer lo que el empresario está acostumbrado a hacer cuando tiene que ajustarse? Está claro que acá hay un tema político que a uno se le escapa.

-Pero ¿hay chance de que el sector privado absorba 100 mil personas?

-Mire, si se baja la presión fiscal, e! l sector privado reacciona. ¿Qué pasó cuando se creó el MERCO-SUR y todas las industrias se tuvieron que reconvertir?: se crearon industrias que eran impensables.

-¿Y si no alcanza la reacción del sector privado?

-Bueno entonces el Uruguay no es viable. Estamos hablando de un tema mucho más grave: de nuestra viabilidad como país.

-Se han rebajado los costos financieros para los comerciantes en las ventas a crédito. ¿Alcanza con eso? Muchos dicen que el crédito sigue siendo muy caro…

-Ahora es caro porque acabamos de salir de un lío muy grande, y eso provoca una inercia de riesgo en el otorgamiento de crédito. A eso se suma que los bancos extranjeros tienen restricciones de sus casas matrices para prestar acá. Estamos con una situación de restricción del crédito muy fuerte y eso es el alto precio del crédito. Pero el problema de fondo es de estrategia.

-¿Cómo de estrategia?

-Claro… ¿por qué el crédito es estructuralmente caro en Uruguay? Es acá cuando un! o se plantea ¿es sensato que Uruguay tenga otro banco estatal? ¿Tiene sentido que el Banco Comercial sea reabierto otra vez con capital estatal? ¿Cuándo se va a vender? ¿Es sensato que haya mantenido al Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) con el déficit que ahora nos enteramos que estuvo acarreando? ¿No debería poner el acelerador en la reestructura del Banco República? Eso son los temas de estrategia. Mientras no resolvamos eso, el crédito seguirá siendo caro.

-La Dirección General Impositiva (DGI) parece haber ingresado en una nueva etapa de inspecciones. Cuenta con profesionales jóvenes, y está especializando a los funcionarios del área. De todas maneras, ¿son suficientes los controles? ¿Están de acuerdo a la realidad que se vive hoy en el comercio?

-Mire, la informalidad en este país representa (según el método de Cario Graziani) el 27% del Producto Bruto Interno (PBI). O sea que, la evasión asociada a ese PBI informal es muy fuerte.

-Está diciendo que no son suficientes…

-Y… no. Basta caminar por la calle. Basta ver la cantidad de industrias clandestinas que hay, la cantidad de contrabando que hay. Pero mire que no es un tema únicamente de la DGI. Están asociados temas municipales (bromatología, por ejemplo), del Banco de Previsión Social (BPS) y de la Dirección de Aduanas. Es una responsabilidad compartida, que además se repite en todo el país. Hay intendencias donde los inspectores paran el tránsito para que los feriantes trabajen tranquilos y después le caen al comercio establecido… es bastante irritante esa situación.

-¿Pero no reconocen un cambio en los controles y las inspecciones de la DGI?

-Sí, es posible que se esté haciendo énfasis en detectar la evasión de guante blanco a través de cruzamientos de información. De todas maneras no alcanza.

-¿Qué falta entonces?

-Mire, la evasión o la informalidad es producto de una presión fiscal elevada. Si usted hace muy rentable ser informal, más tarde o más temprano la gente se tienta. Entonces, la represión sola no sirve si no va a acompasada con una presión fiscal razonable. Creo que lo ideal sería una combinación de ambas cosas.

-¿Cómo se recibió en la Cámara de Comercio la renuncia de Víctor Lissidini y todo lo que se dijo sobre su alejamiento de la Dirección Nacional de Aduanas?

-Nosotros siempre apoyamos la actuación de Lissidini. Nos quedó la sensación que hubo cosas externas a su trabajo. En definitiva, lo tomamos como un cambio político y ahora tenemos que trabajar con el nuevo director.

-Cuando se enteró que la Intendencia de Montevideo estaba pensando hacer en la Ciudad Vieja ‘algo parecido’ a la feria de Villa Biarritz ¿cuál fue su reacción?

-Y… me dio pena que quieran transformar la linda movida cultural que se ha generado en Ciudad Vieja los días sábados por un monstruo como Villa Biarritz. No es otra cosa que desvestir a un santo para vestir otro. ¿Hasta cuándo?… es hora de encarar el tema. Hasta los p! ropios permisarios se quejan de la cantidad de gente extra que está vendiendo en la feria. Pero además hay otra cosa: existe un monotributo, ¿por qué la Intendencia cuando les cobra el permiso para vender ahí no les exige una constancia de estar al día con el impuesto? Parecería que no se dieran cuenta que, a la larga, los informales son una bomba de tiempo: no tienen cobertura ninguna, no pagan impuestos… me parece que es un tema a encarar definitivamente dejando a un lado los falsos prejuicios.

-Es obvio que las ferias funcionan porque la gente va, entre otras cosas, porque son más baratas. ¿Los comerciantes no tienen su cuota de responsabilidad cuando fijan un margen demasiado elevado en las ganancias de las mercaderías que venden?

-Bueno, pero no se olvide que los feriantes no pagan todos los tributos y los impuestos que abonan los comerciantes.

-En algunos casos… hay diferencias importantes…

-Es que en Economía los precios tienden a arbitrar. Hay gente que se siente más cómoda comprando en la feria y hay gente que se siente más cómoda comprando en un shopping, en el centro o en el Paso Molino. Pero mire que hay puestos en las ferias que tienen bocas de salidas formales, entonces, ¿por qué no le caen con los controles a esos locales?… es más fácil que meterse en las ferias ¿no? Es un tema de sincronizar las tareas entre la Intendencia y los organismos recaudadores.

-¿Cómo incide en esto que el gobierno sea colorado y la comuna frenteamplista?

-No lo sé. De todas maneras, no creo que incida. Creo que es un tema que va más allá… será que no quieren quedar mal, porque convengamos que es una medida antipática. Últimamente todo lo que yo digo parece antipático (sonríe).

-Cuando este país nació a la vida independiente el contrabando ya existía ¿Cree que es posible realmente controlarlo?

-Mire, acá la aftosa probó que se puede combatir al contrabando. Durante los meses que se combatió la enfermedad no entraba nada en forma ilegal.

Uruguay: un país que no trata bien al inversor extranjero

-¿Por qué el Estado para ser eficiente tiene que ser chico?

-Mire, tenemos que decidir. Si queremos ser una economía de mercado o no. Acá decimos que somos una economía de mercado pero no perdemos la oportunidad de intervenir. Si es que es cierto que somos una economía de mercado, deberíamos tener un Estado chico y eficiente. Sin embargo, acá, cuando privatizamos algo, al privado lo tratamos bien mal ¿eh? Yo no digo que los privados sean buenos, pero son mensajes que uno no entiend! e.

-Bueno, con los Bancos Pan de Azúcar y con el Comercial no nos fue del todo bien…

-Pero cíclicamente nos va mal… y ahora estamos ensayando de nuevo. Yo no sé si el Uruguay es muy amable para el ambiente de negocios de la inversión extranjera. Por algo somos el país latinoamericano que tiene menor inversión extranjera directa.

-¿Cree que los plebiscitos ahuyentan a los inversores? ¿Hay seguridad jurídica?

-Esta claro-que existiendo el mecanismo de consulta popular de las leyes no hay certeza jurídica. Pero además, el Parlamento un día sí y el otro también anda con leyes de refinanciaciones. Eso le hace un daño terrible nada menos que aí respeto del Derecho de Propiedad. Poner en duda ese derecho en una economía que se dice es de mercado es gravísimo.

Una tibia reforma tributaria

-Como economista, ¿qué evaluación hace del proyecto de reforma tributaria que el gobierno envió al Parlamento?

-Es una cosa muy tibia. Un intento de reordenar algunos tributos, pero que -a los que esperábamos algo más al hueso- nos dejó gusto a poco.

-¿Qué hubiera sido ‘algo más al hueso’?

-Una generalización del IVA y una rebaja de su tasa, una reducción de aportes patronales…

-¿El Impuesto a la Renta de las Personas Físicas?

-Yo no soy partidaria de ese impuesto porque es muy difícil de controlar y además, como efecto redistributivo que es lo que se persigue, es mejor redistribuir con el gasto que con el impuesto. A mí me da miedo ir a un Impuesto a la Renta en este país donde no se puede controlar ni siquiera el IVA.

-Hay quienes afirman que proponer una reforma tributaria en recesión no es bueno. Otros dicen que a pocos meses de una elección tampoco es bueno. ¿Cuándo es el momento para cambiar el sistema?

-La Cámara de Comercio publicará en breve un informe en el que se señala que todos los países que reformaron su sistema tributario lo hicieron no en períodos de recesión. Aparentemente nosotros estamos saliendo. No me parece mal plantearlo en este momento.

‘Los Ministerios sectoriales no tienen razón de ser’

-La Cámara reclama menos gastos y menos Ministerios ¿Van a intentar un diálogo con el presidente Batlle ahora que se anuncia, por ejemplo, la fusión de Turismo con Deportes?

-El diálogo es permanente no sólo con el presidente, también con el Ministerio de Economía. De todas maneras las señales que se han enviado es que nuestra propuesta no será tenida en cuenta. De todos modos insistimos: los Ministerios sectoriales no tienen razón de ser.

-¿Y a dónde los llevaría? ¿Pasarían a ser secretarías de otros Ministerios?

-En Argentina es así. Y mire que no es solamente por una cuestión de reducción del gasto público. Acá hay un tema de fondo que son las pujas redistributivas.

-¿A qué se refiere?

-En una Economía es sano que haya un lobby agropecuario, industrial, comercial, y
también de los trabajadores. Pero lo que no es sano es que esos lobbies se trasladen al gobierno. Por eso decimos que a nivel de Ministerios no puede haber sectorialidad. No parece razonable que haya ministros que se peleen con el ministro de Economía para lograr más recursos para un sector en detrimento de otro.

-El Turismo, dependiendo de la temporada estival, es una de las industrias más redituables para el país. ¿No amerita tener un Ministerio propio para atenderlo correctamente?

-Es un error pensar que, para que un sector ande bien, necesite de un Ministerio propio. Necesita tener políticas adecuadas pero eso no necesariamente lo hace un Ministerio. Al contrario, si fueran todas asesorías de un mismo Ministerio, van a tener sinergias que hoy no tienen porque cada secretaría de Estado está mirando su sector.