Sigue en Irán la búsqueda de supervivientes

Anteriormente, la ONU había anunciado en Ginebra que las operaciones de búsqueda terminarían este mismo domingo en la noche.

«No interrumpiremos las operaciones de búsqueda. Mientras haya una posibilidad de encontrar supervivientes, estas operaciones continuarán» afirmó Jahanbakhsh Janjani, portavoz del ministerio del Interior iraní. , añadiendo que «en algunos casos, se encontraron supervivientes cuatro o cinco días después del terremoto». Señaló que las operaciones se concentrarían en los lugares en los que hay una posibilidad de encontrar supervivientes.

Unas 22.000 personas murieron en el sismo que devastó Bam y su región, según un último balance provisional anunciado por Asghar Voccugh, responsable de la Gobernación de la ciudad de Kerman, capital regional. «Durante una reunión con responsables de la Gobernación, los jefes de los socorristas precisaron que el balance provisional del terremoto era de 22.000 muertos», declaró Vossugh.

El ministro iraní del Interior, Abdolvahed Mussavi Lari, citado por la televisión estatal, declaró: «Desgraciadamente, el número de muertos sobrepasa los 20.000 y aproximadamente unos 15.000 cadáveres ya han sido sepultados». Mussavi Lari no dio el número de heridos, pero el último balance oficial era de unas 30.000 personas.

El gobernador de la provincia de Kerman, Mohammad Alí Karimi, afirmó que el terremoto causó por lo menos «10.000 muertos sólo en la ciudad de Bam», que tenía una población de 90.000 habitantes. Unas mil personas fueron retiradas con vida de entre los escombros de Bam entre el sábado y el domingo por la mañana, según un balance de la agencia de prensa oficial Irna. Los supervivientes fueron encontrados gracias a perros adiestrados y a equipos de salvamento procedentes de 21 países.

Por otro lado, tres personas murieron el domingo por la tarde al estrellarse un helicóptero de la Marina iraní que acababa de llevar ayuda a los supervivientes de la ciudad de Bam, declaró un responsable de la gobernación de Kerman.

La mayoría de las viviendas de Bam estaban construidas con ladrillos de tierra apisonada, de modo que cuando se derrumbaron quedaron pulverizadas, lo que dificulta la entrada de aire por los huecos que quedan entre los escombros, al contrario de lo que ocurre con los edificios de hormigón.

(Agencias)