Sin acuerdo sobre biocombustibles

Los biocombustibles que hasta el año pasado se presentaban como un sustituto del problemático petróleo, se convirtieron ahora en un posible enemigo. La actual escalada del precio de los alimentos (53% en los primeros cuatro meses de 2008 con respecto al mismo período de 2007) afecta a los países más pobres y provocó revueltas en varios países del Caribe, África y Asia.
Algunos países de Occidente aseguran que uno de los motivos de la subida de precios es el aumento de la demanda de biocombustibles en los países desarrollados. Esto se debió a la subida del precio del petróleo que aumentó los costos de producción y transporte de alimentos. Sin embargo, países exportadores de esta energía, como Brasil, defienden su desarrollo.

El tema, como no podía ser de otra manera, fue tratado durante la cumbre de la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en Roma. Ayer, los delegados de los 193 países reunidos no llegaron a un acuerdo en cuanto a las medidas a tomar con respecto a los biocombustibles hasta que no hagan más investigaciones que midan su impacto sobre los alimentos.

en contra. El uso como combustible de los bioalcoholes –fabricados a partir de cereales, entre ellos el maíz, u otros cultivos, como la caña de azúcar– aparece como una de las causas de la crisis alimentaria. Diversos estudios indican que los biocarburantes han influido entre 2% y 15% en el encarecimiento de los alimentos a nivel mundial, cuyo precio ha subido un 55% desde junio de 2007.

La crítica hacia los biocombustibles alcanza el orden ecológico, ya que muchas organizaciones niegan sus virtudes a la hora de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero o provocar nuevos problemas como el excesivo uso de agua para la agricultura.

Según el International Food Policy Research Institute, un think tank con sede en Washington, para mejorar la política de los biocarburantes los gobierno deberían poner en marcha una moratoria sobre los biocombustibles. Esta medida podría reducir un 20% el precio del maíz y un 10% el precio del trigo.

A favor. El presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, anunció en la cumbre que producirá etanol a partir de caña de azúcar para reducir la dependencia del petróleo.

Por su parte, México está a favor de los biocombustibles “pero sin poner en riesgo la alimentación humana ni alterar la ecuación energética ambiental”.

El Parlamento Europeo atribuye a la especulación la mayor parte de la responsabilidad en la crisis alimentaria. El presidente de la Comisión de Desarrollo, Josep Borrell explicó que “cuando el precio del arroz pasa de US$ 400 a US$ 1.000 la tonelada en cinco semanas, es absurdo culpar a los biocarburantes, entre otras razones porque el arroz no se usa para producirlos, ni a ninguna otra variable física”. (El Observador y agencias)