Sismo en Pakistán es más devastador que el tsunami

«La devastación es más grave que la del tsunami y aún más respecto a aquellas que se produjo en setiembre en Estados Unidos con el paso del huracán Katrina», precisó Gezairy en Islamabad, capital de Pakistán.

Según el funcionario, pese a que el número de víctimas fatales fue ampliamente superior, el tsunami de fines de 2004 dejó a «un millón y medio de personas sin techo contra al menos dos millones y medio» que causó el sismo en Pakistán, que en su epicentro alcanzó los 7.6 grados en la escala Richter.

El principal problema es —para el responsable de la OMS— llegar a las víctimas, dada la peculiar naturaleza de los lugares, a menudo alcanzables sólo con helicópteros.

El balance oficial de ayer sobre los efectos del terremoto trepó a los 25 mil muertos y a los 63 mil heridos. Sin embargo, los voceros gubernamentales aseguran que esta cifra no será definitiva. Días atrás funcionarios paquistaníes aventuraban la posibilidad que los fallecidos alcancen los 40 mil.

El buen tiempo concedió ayer una tregua a los socorristas en las zonas más devastadas, donde se podrá llegar entre hoy y mañana para poder tener un cuadro más preciso de la situación de esas localidades.

A seis días del desastre, el escenario en las últimas localidades alcanzadas por los socorristas es el de un infierno: cientos de cadáveres en descomposición, escombros y destrucción.

En la zona además de la lluvia también cayó nieve y quien no murió por el terremoto corre el riesgo de hacerlo por el frío.

PEDIDOS. La ONU pidió más helicópteros, agua, tiendas de campaña y fondos para la situación «desesperada» que vive Pakistán. «La batalla contrarreloj se está perdiendo sobre todo en los pueblos pequeños. La recuperación del país demorará años», dijo Jan Egeland, subsecretario para asuntos humanitarios de Naciones Unidas.

«Hace falta el triple de insumos de lo que hay ahora. Nunca he visto una devastación semejante, ya llevamos seis días de operaciones y cada día parece peor», añadió.

Naciones Unidos dijo ayer haber recibido hasta ahora compromisos financieros por US$ 165 millones por parte de los países donantes. El organismo internacional había pedido a comienzos de la semana fondos por U$S 272 millones sobre un período de seis meses.

URUGUAYO. Seis días después de la catástrofe, rescatistas y supervivientes aguzan el oído para localizar cualquier señal de vida entre los escombros de los miles de edificios caídos por el sismo, como es el caso de la torre Margalla de Islamabad.

En esta torre fue visto por última vez la noche del viernes 7 el uruguayo Enrique Lafarge, quien alquilaba un apartamento en el décimo piso. Este hombre de 54 años se encontraba en Islamabad por motivos empresariales. Su hermano Daniel llegó el miércoles para intentar la tarea harto difícil de hallarlo, más realizándola en forma solitaria. Hasta ahora, no hay noticias sobre la suerte de Enrique Lafarge.

De los restos de ese edificio se han retirado al menos 30 cadáveres. Sin embargo, se ha logrado rescatar con vida a siete personas, dos de ellas —una mujer de 75 años y su hija de 55—tras pasar cinco días sepultadas entre piedras y polvo.

Miembros de la ONG británica Rapid—UK, que actúa en el edificio Margalla y otros de la capital, creen que todavía puede haber 40 personas atrapadas entre los escombros.