Situación económica es ‘francamente positiva’, pero inquietan indicadores, afirmó Benavente

Benavente respondió al cuestionario que CRÓNICAS hizo llegar a especialistas y otras personalidades de los sectores empresariales, económicos y financieros, de la siguiente forma:

1)¿Cuál ha sido la evolución de la economía uruguaya durante 2005? ¿Esperaba ese comportamiento? ¿Qué aspectos destacaría y cuáles le parecen negativos?

– El balance del año 2005 en materia económica fue francamente positivo. El Producto Bruto Interno terminará creciendo a tasas del orden del 6.5%, el consumo privado crecerá un poco más entorno al 8%, las exportaciones de bienes y servicios superarán los 4.000 millones de dólares y la inflación continuará en su tendencia a la baja, ubicándose en el entorno del 5% o menos. La situación fiscal se mantuvo controlada, se cumplió con el programa comprometido con los organismos multilaterales de crédito y gradualmente, el peso de la deuda sobre el Producto se empezó a reducir desde aquel 110% del año 2003. Las proyecciones oficiales ubican a esta relación en el entorno del 60% hacia el 2009.

Sin embargo, los indicadores de inversión y de empleo no acompañaron estas tendencias.

Así, la inversión sobre el Producto continúa en niveles reducidos, las importaciones de bienes de capital estarían mostrando una desaceleración y los niveles de empleo no terminan de recuperarse.

2)¿Qué expectativas tiene ante el año que se inicia teniendo en cuenta la incidencia de factores tales como la reforma tributaria, la ley de fueros sindicales, la reforma de la salud, la política cambiaría, el pago de la deuda externa o algún otro elemento que crea del caso destacar?

– Para el 2006 están dadas todas las condiciones externas y-regionales para que el país continúe creciendo a tasas superiores a las históricas. En efecto, la tasa de crecimiento del Producto que se espera para el año entrante es de 4% y el promedio histórico de crecimiento del PBI del país es de 1,5 % o 2% según sea el período que se considere.
Cabe destacar que toda la base de los compromisos internacionales asumidos y de las proyecciones económicas del equipo de gobierno reposa sobre tasas de crecimiento del Producto de 4% para 2006y3,5% y3% para los años siguientes.

Sin embargo, es válido preguntarse si ese crecimiento esperado para el 2006 no tiene un fuerte componente de inercia del crecimiento 2004-2005. En otras palabras, es necesario analizar si durante este año y el que viene se darán las inversiones necesarias para mantener ese ritmo de crecimiento en los años siguientes. Y allí es donde surgen las dudas.

En un reciente seminario organizado por el Ministerio de Economía y Zonamérica, el Ec. Bergara señalaba que para que la Inversión se desarrolle se necesita preservar cuatro estabilidades fundamentales: política, social, macroeconómica y microeconómica.
Nos permitimos granear estas ideas del subsecretario de Economía.

Para que la inversión se dé, se tienen que dar conjuntamente estas cuatro estabilidades. Es decir, sólo en la intersección de estos cuatro círculos se estará en condiciones favorables para el inversor, tanto nacional como extranjero.

Analicemos ahora cómo estamos en cada una de estas estabilidades fundamentales:

1.Política. Estamos bien, tenemos bajo riesgo de terrorismo, una buena tradición democrática y de respeto a las instituciones. El Mercosur «político» también ha funcionado bien a la hora de preservar la democracia de sus países miembros y es de esperar que eso siga funcionando así.

2.Social. En este aspecto, tenemos una serie de personas que a raíz de la crisis económica ha quedado al margen de la economía y que ahora está recibiendo asistencia por parte del Estado. El peligro acá no es siquiera tener una mala distribución del ingreso, (posiblemente los ingresos sumados en dinero y en especie de algunas de estas personas superen los de los trabajadores menos calificados aún del sistema formal), el problema es comenzar a tener dos sociedades compartimentadas: una que vive del asistencialismo y otra que trabaja. Esto es lo que ha pasado en Venezuela y sería una pena que los recursos del Plan de Emergencia no se destinaran también a corregir con inteligencia estos aspectos y a tender los necesarios puentes para que los beneficiarios se incorporen al mercado de trabajo. Pero además, dentro de la población que trabaja, el 40% es informal. El otro problema social que tenemos es el 12% de desempleo. Esa tasa significa 150.000 personas que no tienen trabajo ni en el sector formal ni en el informal. A su vez, nuestros indicadores de educación continúan siendo buenos en términos regionales, pero estamos presentando niveles de peor desempeño en pruebas internacionales de matemática, idioma español y ciencias. Por su parte, continuamos formando profesionales que no se demandan en el mercado y tenemos un déficit de profesionales de áreas tecnológicas que es lo que sí está demandando el mercado.

3.Macroeconómica: El programa del equipo económico es sólido, coherente y serio. No parecen probables crisis de Balanza de pagos ni rebrotes inflacionarios. El tema fiscal está controlado y la deuda sobre el PBI se va a ir reduciendo gradualmente. Se continuará contando con el apoyo de los organismos multilaterales de crédito.

4.Microeconómica: Acá es donde se advierten los mayores problemas. Dentro de la estabilidad microeconómica se incluye la seguridad jurídica y en ésta, el respeto a derechos fundamentales de una economía como la nuestra: el derecho de propiedad y el derecho a dirigir las empresas. Estos derechos están severamente cuestionados por medidas tomadas por el gobierno tales como la prohibición del desalojo por parte de la policía, de las empresas ocupadas por trabajadores, o la inminente sanción parlamentaria de la ley de fuero sindical que consagra nada menos que la inamovilidad de hecho de los empleados privados y que quita el derecho de dirección de las empresas a los empresarios y se lo da a los sindicatos. Esta incertidum-bre acerca de derechos básicos está haciendo que la inversión comience a frenarse y que el empleo haya dejado de crecer. Esta debería ser una señal de alarma para las autoridades de gobierno ya que precisamente la existencia de inestabilidad en esta área puede ocasionar que ese crecimiento del Producto que se espera para los años venideros, finalmente no se dé. A su vez, no se advierte que el gobierno prevea una reducción significativa del peso del Estado en la economía y por tanto, de la presión fiscal de manera de dar más oxígeno a las empresas y por tanto, posibilitar mayor crecimiento de actividad y más empleo.

En resumen:

-Las condiciones externas y regionales son buenas

– La inercia del crecimiento 2004 – 2005 seguirá en 2006

– Hay estabilidad política y económica

– Todo estaría dado para un aumento de inversión y de empleo

– Sin embargo, hay dudas en las políticas microeconómicas y en aspectos de estabilidad social

– Cuando se agote la capacidad ociosa… ¿se invertirá a mayor ritmo?

– Cuando se agote la inercia… ¿se seguirá creciendo?

– Todo el modelo reposa sobre importantes tasas de crecimiento del PBI

– Necesidad de corregir aspectos micro y realizar reformas estructurales largamente postergadas: sector público y educación.

Todo está dado para crecer sostenidamente, con estabilidad y con incorporación de bienestar a todas las capas sociales. Sería una pena que por malas medidas microeconómicas se malograra esta posibilidad.