Socialistas franceses amenazan con trabar la reforma de Bruselas

«Tenía claro que la idea de largo alcance federalista de Merkel iba a tener menos ventajas para Francia que un mero acuerdo intergubernamental dirigido por los jefes de Estado y de gobierno. Y si estos celebran, como parece que harán, una cumbre mensual de aquí a marzo, Sarkozy podrá exhibir su activismo en la salvación del Titanic como un gran triunfo ante las presidenciales», consigna El País de Madrid.

Sarkozy cree haber recuperado el protagonismo que le quitó la canciller alemana Angela Merkel previo a la cumbre. En una entrevista publicada ayer por el diario francés Le Monde, el presidente francés se vanagloria de su actuación. Tras mencionar dos de los puntos más relevantes del acuerdo alcanzado en Bruselas («un gobierno económico organizado en torno a los jefes de Estado y de gobierno» y «la creación de un fondo monetario europeo»), el presidente francés exclamó: «¡Pues todas esas ideas han venido de Francia!».

Sin embargo, el sueño personal de Sarkozy podría tornarse pesadilla. El candidato por el Partido Socialista (PS) francés a las presidenciales de abril y mayo de 2012, François Hollande, favorito según las encuestas, anunció ayer que si gana las elecciones revisará el acuerdo que promovió el eje franco alemán.

Sin regla de oro
De todas maneras, la peor noticia para Sarkozy la pronunció el vocero de Hollande. Manuel Valls advirtió que los socialistas no aprobarán la regla de oro, uno de los ejes vertebradores del Acuerdo Internacional. Los franceses «no necesitan ahora otra regla de oro, sino un nuevo discurso y una nueva vía económica y política, más equitativa, más eficaz y más justa», expresó Valls, quien agregó que Sarkozy, «antes de haber aprobado la regla de oro en Bruselas, debería haber consultado con la oposición y no lo hizo».

Este anuncio del vocero del PS seguramente preocupe a Sarkozy, quien tenía previsto firmar el acuerdo con las demás naciones en marzo de 2012, antes de las elecciones. Para ello, los parlamentos de cada país deben aprobar previamente la regla de oro, que establece un límite del déficit estructural inferior al 0,5% del PBI, descontando los intereses de la deuda.

El problema es que Sarkozy necesita una mayoría de 3/5 en la Asamblea Nacional y el Senado, donde el PS es mayoría. De esta manera, uno de los dos países promotores del nuevo acuerdo no cumpliría con el requisito para firmarlo.

Condiciones socialistas
Hollande se opone al nuevo acuerdo porque además no incluyó «la intervención del BCE (Banco Central Europeo), los eurobonos y un fondo de salvamento financiero».

En la extensa entrevista cedida a Le Monde, Sarkozy contesta con evasivas a las preguntas que se refieren a Hollande. Fue el primer ministro francés, el conservador François Fillon, quien le respondió al candidato opositor. Fillon consideró «irresponsable» el anuncio del líder socialista porque lo que está en juego es «la credibilidad de Francia». «No se puede decir a los mercados que hay un acuerdo europeo en diciembre, pero que no se sabe si en abril o en mayo seguirá siendo válido», argumentó Fillon, quien llamó a la «unidad nacional».

Sin embargo, la carrera electoral parece primar por sobre los intereses nacionales, en ambos lados.

Según Valls, «Sarkozy trata de convertir la regla de oro un argumento de la campaña, pero Hollande lo tiene muy claro: Francia cumplirá el déficit del 3% en 2013 y llevará las cuentas al equilibrio presupuestario en 2017».

La ventana de diálogo que dejó abierta el vocero socialista solo muestra otra tormenta para el presidente francés, que busca su reelección. «Si Sarkozy quiere la regla de oro debería aceptar antes nuestras propuestas, un nuevo IVA, más impuestos para los ricos, un nuevo pacto social y suprimir algunas reformas que han costado millones de euros al Estado francés», explicó Valls.

Por Francia, más que por el Reino Unido, la concreción del acuerdo alcanzado en Bruselas se aleja del horizonte europeo.