Sueldos de lata y de platino, feroz inequidad que persiste LAS REMUNERACIONES PÚBLICAS EN LA PICOTA

El reciente debate parlamentario sobre los salarios de los funcionarios del Poder Legislativo demostró que no hay consenso político a la hora de valorar los privilegios de que gozan los estatales. En tanto, el Estado busca incentivar el retiro de funcionarios pero mantiene niveles salariales que tornan impensable que algunos opten por la actividad privada. Las injusticias no surgen solo de comparar sueldos públicos con privados, dentro del Estado la inequidad puede llegar a ser «feroz», según estimó el ex director de la Oficina del Servicio Civil, Con! rado Hughes. Y por si esto fuera poco se siguen celebrando contratos de obra por sueldos que envidiarían muchos trabajadores privados.

El prosecretario de la Presidencia, Leonardo Costa, dijo a El Observador que como parte de la política de transparencia del gobierno en las próximas semanas será publicado en Internet el listado de los contratos en la Administración Central. La semana pasada la Presidencia de la República divulgó la lista de los funcionarios contratados por el Programa Infancia, Adolescencia y Familia en riesgo (ver nota aparte).

De la información se desprende que se gastará casi US$ 20 mil mensuales en los sueldos de este programa, que es financiado con US$ 40 millones prestados por el Banco Interamericano de Desarrollo y por US$ 4,5 millones del gobierno. Pese a estas cifras, Costa aseguró que en lo que va de la gestión del presidente Jorge Batlle se redujo a la mitad la cantidad de contratos en la Administración Central, y recordó que fuero! n pesificados y topeados.


Junta. En tanto la semana pasada estuvo en el centro de la tormenta la discusión por el sueldo de los funcionarios del Parlamento, cuando se decidió que sus salarios dejen de ajustar por el Índice de Precios al Consumo (IPC) y pasen a ajustar por el Indice Medio de Salarios (IMS). El último ajuste rigió a partir de diciembre de 2002 y fue de aproximadamente 17%. Los legisladores ya adecuaron sus ajustes a los de la Administración Central, que suelen ser mucho más bajos que el porcentaje que indica el IPC.

Sin embargo, mientras todos miraban al Parlamento, en la Junta Departamental de Montevideo los funcionarios que sirven café siguen ganando $ 19 mil, los administrativos $ 35 mil y los que sacan fotocopias más de $ 25 mil, de acuerdo a la información publicada el lunes por El País.

Según los datos manejados por ese matutino, de los 213 trabajadores de la Junta seis tienen grado de nivel salarial extra, lo que incluye sueldos entre $ 37 mil y $ 41 mil. En ese escalafón están los cargos de conf! ianza como el secretario general, el director general, abogado y contador. Los sueldos del personal administrativo se ubican entre $ 20 mil y $ 36 mil. Los choferes cobran entre $ 18 mil y $ 25 mil, al tiempo que un carpintero y un electricista cobran alrededor de $ 25 mil y los taquígrafos unos $ 21 mil.

De acuerdo a datos calculados por El Observador en base a información de la Contaduría General de la Nación y de la Oficina Nacional de Servicio Civil de diciembre de 2002, cada funcionario del Palacio Legislativo implica al Estado un gasto (promedio) mensual aproximado de US$ 1.792.

En tanto, en el Ministerio de Salud Pública los funcionarios ganan en promedio $ 5.800, que en algunos casos se puede incrementar entre $ 500 y $ 1.000 por el régimen de Asistencia Integral, según datos de esa cartera. En Defensa e Interior el panorama es similar. Esos tres ministerios reúnen a la mayor parte de los empleados estatales y son los que pagan peor. Hughes estimó que! hay 1.500 funcionarios estatales que tienen un costo seis veces super ior a lo que ganan en promedio los 72.857 funcionarios que trabajan en Defensa, Interior y Salud Pública.

Hughes, que se ha convertido en un severo crítico de los gastos estatales, considera que en el Estado hay «sueldos de platino», entre los cuales se encuentran los del Banco Central y algunos entes, y salarios «de lata», entre los que se cuentan los maestros, médicos, policías y soldados.

En el Banco Central los sueldos van desde US$ 600 a US$ 2.900 mensuales, de acuerdo a estimaciones realizadas en base a los salarios publicados en la página de Presidencia.

Estos sueldos en la autoridad monetaria son entre cuatro y ocho veces superiores que el promedio de los funcionarios de los ministerios más deprimidos. Hughes calificó de «feroz» la inequidad existente entre los funcionarios públicos.


Inequidades. Pero si esa inequidad entre los trabajadores estatales es feroz, más importante es la que separa a los funcionarios públicos de los privados! . Hughes dijo que a las diferencias salariales debe sumarse la estabilidad y otros beneficios con que cuentan los trabajadores del Estado. En el Parlamento, por ejemplo, todos los funcionarios tienen paga la sociedad médica, para ellos y sus familiares directos. Este beneficio no se pierde con la jubilación.

En los últimos tres años se perdieron más de 100 mil puestos en el sector privado, mientras que una incipiente caída en la cantidad de funcionarios públicos responde a «importantes incentivos», dijo Hughes. De acuerdo a un relevamiento realizado por El Observador, las diferencias de los sueldos en el ámbito público y el privado para la misma función son abismales. Quien sirve café en la Junta Departamental gana $ 19 mil, contra $ 3.000 que gana un mozo de bar. Sacar fotocopias se paga $ 25 mil en la Junta y $ 4.000 en una empresa privada, y un cargo administrativo gana $ 35 mil en el deliberativo y unos $ 5.500 en una empresa privada.