Superávit primario del Gobierno Central fue de $ 239: en febrero

El resultado primario surge de excluir de los gastos a los intereses pagados por concepto de deuda pública.

El resultado global, por su parte, fue deficitario en $ 1.807 millones debido al pago de intereses por $ 2.046 millones. Se trata del mayor desbalance global desde mayo pasado, cuando el abultado monto de intereses ocasionado por el canje de deuda provocó un déficit de $ 4.909 millones.

BIMESTRE. Las cuentas del Gobierno Central arrojaron un déficit global de $ 3.523 millones en el primer bimestre del año, y si se excluyen los intereses se verificó un superávit de $ 536 millones. El año pasado, tanto el resultado global como el primario fueron negativos, en $ 4.316 millones y $ 1.160 millones respectivamente.

Esta mejora se produjo por dos vías, un aumento de los ingresos y un descenso de los egresos.

La más importante de las dos fue el repunte de los ingresos, que alcanzó al 9% en términos reales. Este aumento se explica por la mayor recaudación de la DGI y los mayores aportes de las empresas públicas.

La reducción de los gastos fue del 1,1% real, y si se excluyen los intereses alcanzó al 4,8% real.

METAS. De acuerdo con el comunicado del MEF, el resultado primario en el año móvil cerrado en febrero ronda los $ 5.000 millones, representando cerca de 1,5% del Producto Interno Bruto.

Como se observa en el gráfico adjunto, desde mediados de 2002 el esfuerzo fiscal comenzó a reflejarse en los balances públicos, que presentaron un resultado primario positivo a partir de mediados de 2003, hasta cerrar el año en un 1,1% del PIB.

Para este año, las metas acordadas con el FMI en la reciente carta de intención incluyen un superávit primario de 3,2% del PIB para el conjunto del sector público (que además del Gobierno Central incluye empresas públicas, BPS, intendencias y BCU).

La meta de superávit primario reviste especial importancia pues está directamente relacionada con la sostenibilidad de la deuda pública. En este sentido, un estudio recientemente realizado por investigadores del BCU (Rial y Vicente) indica que el esfuerzo fiscal debería resultar en un superávit primario de alrededor de 4-5% del PIB por los próximos diez años.

Este año, por tratarse de un año electoral, aumenta la incertidumbre con relación a esta meta debido al mayor «manejo político» que suele hacerse de los gastos discrecionales.