Superdelegados demócratas se pusieron súbitamente de moda

Mientras los aspirantes demócratas centran sus discursos de campaña en temas económicos, los llamados superdelegados a la convención, que pueden definir la candidatura, son bombardeados con llamadas telefónicas y la reaparición de viejos amigos que se habían perdido de vista. Son unos 800 dirigentes e integrantes desconocidos del partido, la mitad de los cuales ya está definido.
“Nos bombardean de correos electrónicos enviados por todo el mundo”, dijo al The New York Times Donna Brazile, dirigente del Partido Demócrata, a quien incluso llamó su sobrina diciendo: “¡Tía Donna, eres superdelegada!” y haciendo una solicitud a la cual no supo qué responder.

En el bando de Clinton, las maniobras de acercamiento se hacen con estilo familiar: el ex presidente Bill y su hija Chelsea están al parecer colgados al teléfono para convencer a los dirigentes del partido a votar por Hillary.

En el bando de Obama, la ofensiva de seducción es coordinada por el ex jefe de la mayoría de Senado Tom Daschle y por el ex candidato presidencial John Kerry, que compitió en las elecciones de 2004.

Hasta el momento, exactamente la mitad de los superdelegados se han declarado: Hillary Clinton reúne 242 contra sólo 156 de Obama, según estimaciones del sitio independiente RealClearPolitics.

Los dos candidatos están cabeza a cabeza en cantidad de delegados simples: 1.231 para Obama y 1.196 para Clinton.

Hasta hace unos días, el respaldo a favor de Clinton entre estos caciques del partido bastaba para darle una ventaja en la carrera hacia la convención partidaria de Denver, pero las victorias electorales de Obama en los últimos días borraron esa ventaja.

Además, nadie es dueño de los votos de los superdelegados, que tendrán derecho a votar por quien quieran en la convención.

Obama y su equipo señalan que al fin de cuentas los superdelegados deberán respetar el veredicto de la base del Partido Demócrata.

“Si salimos (de las primarias) con mayoría de estados, de delegados (simples) y de votos, sería un problema que los dirigentes del partido anulen el juicio de los votantes”, dijo Obama en recientes declaraciones.

Economía. Mientras sus partidarios libran esa batalla, Obama y Hillary, están centrándose en la economía a medida que la campaña llega a los grandes estados industriales del país arrasados por el desempleo y las ejecuciones hipotecarias.

Obama pronunció un discurso en General Motors Corp. en Janesville, Wisconsin. Propuso crear un banco de infraestructura dotado de US$ 60.000 millones para invertir en proyectos tales como carreteras, puentes y aeropuertos. También un plan de US$ 150.000 millones para crear empleos en el sector de los combustibles alternativos.

Clinton endureció sus críticas a los planteamientos de Obama sugiriendo que son de orden puramente retórico o imitaciones de las ideas de ella.

Clinton ofrece recortes de impuestos focalizados mientras que Obama propone un apoyo fiscal más amplio para la clase media. (AFP y Bloomberg)