Talibanes causaron el año más violento en Afganistán

Un atentado suicida con coche bomba, perpetrado contra un ómnibus militar en la capital afgana, dejó un saldo de 16 muertos entre soldados y civiles. Este era, al menos, el balance oficial. Otras fuentes, también provenientes del Ministerio de Defensa, hablaban de veinte víctimas fatales. En su mayoría, niños.

El ataque confirmó lo que las estadísticas ya han arrojado: antes de terminarse, el año 2007 ha roto todos los récords de violencia del país, en particular por la cantidad de atentados, sobre todo los suicidas, perpetrados por los talibanes. Hasta el momento, no pudo establecerse una vinculación entre el hecho y la visita del jerarca estadounidense.

La calle del Sur de la capital afgana, donde se cometió el atentado, es una de las más frecuentadas en la mañana. Tras la explosión, el ómnibus quedó reducido a un montón de hierros retorcidos. Las aceras quedaron salpicadas de sangre y restos humanos. Varios testigos afirmaron que -pese a que en lo relativo al número de víctimas no se trató del ataque más mortífero que sufrió Kabul- no recordaban una escena tan dantesca. De hecho, el balance final de muertos era de difícil confección porque los cadáveres quedaron despedazados.

TALIBANES. A través de un llamado telefónico de un portavoz de los talibanes, Zabihullah Muhajed, a varios medios de prensa, este grupo radical islámico se atribuyó el ataque de ayer. Esto es algo que ocurre sistemáticamente. También habían sido los responsables de un atentado el martes contra un convoy de la ISAF (tropas desplegadas en el país bajo bandera de la OTAN), que dejó un muerto y 22 heridos.

Este año se ha vivido un recrudecimiento del accionar de los talibanes. Ya se han registrado más de 140 atentados suicidas en lo que va del año, y cerca de 6.000 personas han muerto debido a estos episodios de violencia en este lapso.

Los talibanes, que estuvieron en el poder de Afganistán de 1996 a 2001, fueron expulsados por una coalición internacional dirigida por Estados Unidos, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York. El gobierno de Washington los acusa de haber dado cobijo a Al Qaeda y a su jefe, Osama Bin Laden.

De hecho, aún se cree que Bin Laden está escondido en una zona montañosa limítrofe entre Afganistán y Pakistán, otro país que vivió un 2007 marcado por el recrudecimiento de la violencia. Pese a los seis años transcurridos y los 50 millones de dólares puestos como precio a su cabeza, el líder de Al Qaeda jamás pudo ser encontrado o capturado. Se cree que es debido a la acción de los talibanes, muy influyentes en la zona fronteriza, que se ha dado esa situación.

El ejército y la policía afgana, así como los soldados de la ISAF, son los blancos privilegiados de los kamikazes talibanes. Pero las primeras víctimas de sus ataques suelen ser civiles.

GATES. El secretario de Defensa norteamericano dijo el lunes que su viaje estaba destinado a evaluar los esfuerzos internacionales contra el incremento de la guerrilla de los talibanes. Y lo que vio, no le gustó.

La «preocupación es que durante dos o tres años ha habido un aumento del nivel general de violencia», declaró Gates a los periodistas antes de llegar a Kabul. Al partir, tendría otra muestra de esa situación.