Talibanes infiltraron inteligencia y sorprendieron al propio Cheney

Los talibanes se introdujeron en los servicios secretos afganos. Esto es lo que creen los analistas luego que un suicida se inmolara en el primer retén de la base aérea de EEUU en Bagram (Afganistán), donde se encontraba el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, en una visita supuestamente secreta.
El atentado, reivindicado por los talibanes, causó tres muertos además del suicida, según un comunicado del Ejército de EEUU, aunque un portavoz del Ministerio afgano del Interior, que pidió el anonimato, dijo que los fallecidos fueron 15.

El segundo de la Casa Blanca llegó por sorpresa a la base –a unos 47 kilómetros al norte de Kabul– luego de que se cancelara por mal tiempo una reunión con el mandatario afgano Hamid Karzai, con quien el vicepresidente se reunió después del ataque. ¿Pero cómo se enteraron los talibanes que Cheney se encontraba en la base? ¿Fue casualidad o un acto premeditado?

“Sabíamos que Dick Cheney estaría en la base. (…) El atacante trataba de llegar hasta Cheney”, expresó un presunto vocero talibán, Qari Yousef Ahmadi por teléfono desde un lugar no revelado. Expresó que el ataque fue realizado por el afgano Mula Abdul Rahim de la provincia de Logar.

“Pienso que es algo traído de los pelos”, dijo el mayor William Mitchell, refiriéndose a las aseveraciones del talibán. “Ni siquiera se suponía que el vicepresidente estuviese aquí, así que fue una sorpresa para todo el mundo”.

Pero los expertos no piensan lo mismo. “Esto demuestra que los rebeldes han entrado en los servicios de información de las fuerzas de seguridad afganas”, explicó el ex general paquistaní Talat Masud.

Para los analistas, el ataque de ayer también demuestra la cada vez mayor sofisticación de los recursos que tienen los extremistas, que se preparan para una ofensiva durante la primavera boreal contra las tropas occidentales presentes en el país.

La preocupación es tal, que a principios de año el presidente Bush ordenó el envío de más tropas a Afganistán. Gran Bretaña hizo lo propio esta semana cuando anunció el traslado de 1.400 soldados adicionales a Afganistán.

En lo que va del año murieron 400 personas por el conflicto, la mayoría insurgentes, según indicó la Fuerza para la Asistencia a la Seguridad (ISAF).


Secreto pero no tanto. Las visitas de Cheney a Pakistán y Afganistán se mantuvieron en un secreto aún mayor que el viaje del presidente George W. Bush a estos países en marzo de 2006. Pero evidentemente no fue tan secreta.

“Estaban esperando una visita de alto nivel para atacar. Esta visita, aunque se mantuvo en secreto, se conocía en algunos círculos en Kabul e Islamabad”, indicó el escritor Ahmed Rashid, autor de un libro sobre los talibanes.

Según informó la agencia Bloomberg, los datos también se filtraron a la prensa local.

El “sofisticado” ataque “indica la preparación de los rebeldes y la calidad de la información recabada a las puertas de la ofensiva de primavera”, según un responsable antiterrorista paquistaní. “Han debido de conseguir la información varios días antes” de la visita, ya que este ataque “no se puede planear 12 horas antes”, indicó.


Presión a los aliados. Pakistán es un gran aliado de EEUU en la lucha contra el terrorismo en el vecino Afganistán desde los atentados en EEUU en setiembre de 2001 y la posterior invasión de Afganistán en 2002. Sin embargo, en los últimos tiempos, han habido ciertas tensiones.

Pakistán y Afganistán se acusan mutuamente de no hacer todo lo posible en la lucha contra los insurgentes.

EEUU también tiene reproches. En esta última visita, Cheney presionó a Afganistán y Pakistán para que mejoren la seguridad en sus fronteras y eviten el resurgimiento de los talibanes y de Al Qaeda.

Según informó el diario The New York Times, Cheney incluso amenazó al presidente Pervez Musharraf de cortar la ayuda que recibe, a menos que sus fuerzas tomen acciones más agresivas contra Al Qaeda.

Cheney dijo que Washington está preocupado por la probable ofensiva de los talibanes contra las fuerzas aliadas en Afganistán en primavera.

La OTAN responsabiliza a Pakistán por la pérdida de control de la frontera con Afganistán, luego que Musharraf acordara dar mayor autonomía a los líderes tribales de la región.

En setiembre de 2006, Musharraf prometió a Bush que el acuerdo de paz con los jefes tribales del noroeste de Pakistán no dificultaría la búsqueda y captura de talibanes y de miembros de Al Qaeda en esa zona. Según Samina Ahmed, directora de proyectos para el sudeste asiático de la organización International Crisis Group (ICG), Musharraf necesita hacer reformas políticas en las zonas tribales fronterizas con Afganistán y abandonar su doble enfoque de apaciguamiento y por otra parte “fuerza excesiva”.

El ICG también indicó que el acuerdo ayuda a los talibanes ya que limita las operaciones del Ejército paquistaní.

Los acuerdos de paz con estos grupos tribales fueron una “señal” para Al Qaeda y los rebeldes talibanes de que “tienen su espacio”, mientras que las operaciones militares en esa región “ayudan a crear apoyo local a los rebeldes” afganos, estimó. (Redacción, AFP, AP, Bloomberg y EFE)