Tema tributario se instala en centro de la campaña

El capítulo sobre política tributaria parece encaminado a colocarse nuevamente en el centro de la campaña tal como sucedió en la segunda vuelta electoral del año 1999 y, como muchos observadores coinciden, costó la derrota a Tabaré Vázquez y aseguró la victoria de Jorge Batlle.

En una semana signada por el episodio que envolvió al economista del Frente Amplio, Carlos Viera, que llevó a su renuncia de la Comisión de Programa de la coalición de izquierdas, Vázquez aprovechó para enfatizar que su colectividad alienta una política impositiva «global» —fundada en el Impuesto a la Renta— y lejos de un abordaje «selectivo», como podría ser una atención particular al sector agroexportador, motivo de la polémica desatada por Viera.

«Uno de los errores que se pueden cometer es tomar por sectores la definición de una política tributaria. Nuestra fuerza política propone la reforma del sistema tributario y de esa reforma propone poner en práctica el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. Esto es su globalidad», declaró Vázquez el viernes en rueda de prensa, cuando desautorizó a Viera y admitió que no sería justo que se aplicaran impuestos al agro.

«Si está en marcha el Impuesto a la Renta, globalmente con ese impuesto se pueden contemplar esas situaciones. Es decir, aquellos sectores de la actividad económica que en determinado momento ganen más pagarán más, y en el momento que no ganen nada o ganen menos, no pagarán», subrayó Vázquez.

LARRAÑAGA. Por su parte, el candidato blanco Jorge Larrañaga también maneja en su programa de gobierno la implantación del Impuesto a la Renta. Concretamente, habla de la eliminación del actual Impuesto a las Retribuciones Personales y su sustitución por el Impuesto a la Renta, con mínimos no imponibles «que dejen fuera de la tributación a las familias de ingresos bajos y medios».

«Sobre las rentas gravadas (netas de los mínimos no imponibles) se aplicarán tasas progresivas», agrega el plan que impulsa el postulante blanco.

Asimismo, el programa establece la necesidad de adecuar a la baja las tasas de los impuestos que recaen sobre el consumo (IVA) y la eliminación de impuestos de «escaso impacto recaudatorio». Habla también de un «tratamiento especial» para inversiones e innovaciones tecnológicas; y «tratamientos diferenciales» con fines de promoción de actividades productivas en el Interior. Por ejemplo —dice— la eliminación del IVA correspondiente a tarifas públicas por servicios prestados a predios rurales.

LACALLE. El líder herrerista, Luis Alberto Lacalle, no apoya el Impuesto a la Renta y en cambio propone la eliminación del Impuesto a los Sueldos a partir de abril de 2005; plantea un pacto fiscal para rebajar el IVA a medida que aumente la recaudación; y la importación de combustible refinado para disminuir el precio del gas oil y favorecer así la «locomotora agrícola».

Lacalle ha sostenido que los recursos sustitutivos para cubrir el déficit que dejará la eliminación del IRP saldrían del control de la evasión, con la DGI y Aduana «centralizadas».

También ha prometido «devolver impuestos» a las exportaciones de productos «más elaborados» y «con trabajo agregado».

El candidato colorado, Guillermo Stirling, no se ha pronunciado sobre el tema.