Temen que, ante crisis, economías se cierren.

Así lo expresó ayer el hasta hace un mes jefe de Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) e investigador del Cinve, Fernando Lorenzo.

«Lo peor que nos podría pasar en este momento es que la tentación proteccionista cayera como una solución». Eso puede ser muy «tentador para los países grandes, pero para nosotros es letal», afirmó el economista en la mesa redonda sobre «La economía uruguaya, más allá de la coyuntura» en el marco de las X Jornadas Anuales de Coyuntura de la Facultad de Ciencias Económicas.

Lorenzo, que durante buena parte de este gobierno también dirigió la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía, sostuvo que es «absolutamente fundamental» que Uruguay siga con su «lucha por el acceso a mercados y asegurar condiciones mejores o iguales a las que tenemos hoy».

Es que «en un escenario donde hay señales que complican la realización de negocios con el exterior, lo peor que nos podría pasar es agregarle problemas de acceso a mercados a los que ya tenemos», señaló.

Según Lorenzo, esa es el «área de preocupaciones más importante y es la que califica que de este proceso salgamos más rápidamente y más fortalecidos, con condiciones de volver a aprovechar oportunidades que nos ofrece la globalización».

Expresó que al ser Uruguay una economía pequeña «si hacemos todo bien desde el lado de la oferta, pero después tenemos dificultades de acceso a mercado, es como pegarse contra una pared».

En ese sentido, la delegación uruguaya que participó el lunes de la reunión del Consejo de Mercado Común del Mercosur reclamó que en este contexto no haya trabas al comercio intrazona y que no se caiga en un proteccionismo por parte de los socios grandes del bloque (Argentina y Brasil).

También reclamaron que el Mercosur retome las negociaciones comerciales pendientes con otros bloques como la Unión Europea.

En tanto, el economista Gustavo Michelin (ex vicepresidente del Banco República), sostuvo que los precios de burbuja de los últimos meses, «modificaron las condiciones de crecimiento de corto plazo» de Uruguay.

Eso llevó a que subiera el valor de la tierra y que se utilizaran capitales que no estaban siendo usados.

El cambio en los precios relativos «quizás lleve a que se utilice menos capital que en este momento», agregó.

Según Michelin, «estamos bien parados para enfrentar el impacto pero cualquier error puede resultar muy caro».

INVERSIÓN. Pensando en el largo plazo, Lorenzo afirmó que «el desafío más importante» que tiene el país es «el de la prosperidad».

Para ello «no alcanza solo con la expansión de la producción de bienes y servicios», sino que tiene que estar «acompañado de la construcción de tejido social», expresó.

Para lograr esa prosperidad, la variable clave es la inversión sostuvo el ex jerarca.

En ese sentido, indicó que el país tiene un «registro (de inversión) pobrísimo» a lo largo de su historia.

La manera de lograr mayor inversión es con empresas que quieran arriesgar.

Lorenzo dijo que si bien hay un «mejor tejido de empresas», éstas «necesitan de un entorno propicio para desplegarse hacia el futuro».

Resaltó que el gobierno encaró un conjunto de reformas referidas al clima de negocios como la ley concursal, la de defensa de la competencia y la tributaria.

Pese a eso, dijo que aún «hay muchas reformas para hacer en Uruguay».

Señaló que es necesario aplicar políticas activas de corte transversal (para todos los sectores) y específicas, en algunos sectores de la economía.

Ante una pregunta del auditorio sobre por qué se habían quitado exoneraciones tributarias a sectores específicos, lo que los perjudicó, Lorenzo respondió que «no había ningún fundamento» para establecer exenciones impositivas «para alguien contra nada (de contrapartida)».