Temen que el plazo para negociar TLC sea escaso

Fuentes diplomáticas explicaron que el Ministerio de Economía es el que quiere ponerle más prisa a las tratativas, el de Relaciones Exteriores tiene una posición intermedia, en tanto el de Ganadería preferiría una negociación más pausada.

“A algunos el cronograma no les parece nada apretado y a otros nos parece muy apretado. A mí me parece razonable un plazo para negociar similar al que se dieron Estados Unidos y Jordania para su tratado de libre comercio: dos años”, dijo uno de los técnicos. Sin embargo, otras fuentes señalaron que si bien ese cronograma “no puede ser cumplido de ninguna forma”, en ambas partes ya se maneja que los tiempos pueden ser más largos.

El cronograma para la negociación planteado por Estados Unidos fue entregado al director de Asuntos Económicos Internacionales, Carlos Amorín, en una reciente reunión en Washington. El mismo supone que las tratativas comiencen el 1° de enero y que estén terminadas 90 días después para que el texto entre a consideración del Congreso del país norteamericano el 1° de abril. Ese cuerpo se pronunciaría en 90 días como máximo.

Las fuentes dijeron que el entendimiento podría negociarse por fuera de la Trade Promotion Authority, que permite al gobierno de Estados Unidos negociar un convenio sin que en el Congreso se le puedan introducir modificaciones y que vence el 30 de junio próximo.

Claro que entonces los congresistas podrían modificar el texto convenido y esto puede complicar la situación, si se considera que el Partido Demócrata podría triunfar en las elecciones parlamentarias de noviembre próximo. En general, ese sector mantiene posiciones proteccionistas.

“Con el cronograma planteado solamente hay tiempo para que cada uno plantee sus intereses y después es como una lotería”, dijeron las fuentes.

Sobre mediados de esta semana estará pronta la redacción un poco más ajustada de informes previos, que han elaborado las distintas carteras que participan de los análisis anteriores al comienzo de la negociación. Los técnicos oficiales consideran que las principales posibilidades de mejora de las exportaciones para Uruguay se siguen centrando en carne vacuna, lácteos y textiles (en particular prendas de lana).

En cuanto a la carne vacuna, Uruguay planteará multiplicar la cuota que hoy ingresa a Estados Unidos con arancel bajo (20.000 toneladas anuales) y que se establezca un cronograma para quitar los impuestos a la importación al conjunto de los embarques.

En cuanto a los lácteos, la pretensión uruguaya es elevar las cuotas existentes, por ejemplo para los quesos, y procurar que se incluyan en este cupo bienes de mayor valor agregado.

Con respecto a los textiles, las fuentes consideraron que sí hay oportunidades, pero están concentradas fundamentalmente en prendas de lana.

Los productos textiles más baratos representan hoy en Estados Unidos un segmento dominado casi exclusivamente por China. Sin embargo, algunos técnicos creen que Uruguay podría acceder a un tratamiento más favorable para sus ventas en Estados Unidos que el que tiene China.

Los negociadores uruguayos también están preocupados por la normativa de origen que se va a aplicar a los textiles locales. Normalmente, en los TLC se establece que para que su comercio sea desgravado deben tener componentes exclusivamente de los países signatarios. Esto complicaría a los productos locales que, por ejemplo, utilizan mucha seda proveniente del Lejano Oriente. Algunos técnicos entienden que Uruguay debiera hacer valer en las tratativas que utiliza mano de obra enteramente local.