Tensión con Argentina condiciona agenda de Uruguay en el Mercosur.

POR PABLO SOLARI DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

El gobierno del presidente Tabaré Vázquez identificó los principales problemas que tiene con Argentina y que condicionarán la agenda de la región en los próximos meses, cuando Uruguay asuma por última vez la presidencia pro témpore del Mercosur.
Son al menos cuatro los flancos abiertos con el gobierno de Argentina que afectan directa y exclusivamente a Uruguay. A ellos se suman otros tres problemas con origen en el vecino país que ocasionan importantes perjuicios a todos los socios del bloque.

La administración del Frente Amplio (FA) definió entonces la estrategia que asumirá desde la presidencia del bloque regional para intentar solucionar o minimizar el impacto negativo de cada punto conflictivo.

Fuentes oficiales confiaron a El Observador que la estrategia será plantear por separado cada tema en el seno del bloque regional para evitar una confrontación general.

En el gobierno entienden que englobar todos los asuntos bajo un rótulo imaginario del tipo “problemas con Argentina” llevaría a un repliegue de la Casa Rosada y a una posterior inacción.

La interconexión energética trabada en su financiamiento, el dragado del canal Martín García, las trabas interpuestas a los vuelos de PLUNA y el bloqueo del puente de Fray Bentos son los conflictos directos que Uruguay mantiene con la administración de la presidenta Cristina Fernández.

Las licencias no automáticas de importación que Argentina amplió a numerosos productos que compra del exterior, las trabas que intenta imponer a las transacciones de valores entre países de la región (para evitar fuga de capitales) y los cortes en el suministro de gas que realiza cuando aumenta su consumo interno son los problemas que identificó Uruguay como los que afectan al bloque en su conjunto.

Las fuentes oficiales consultadas aseguraron que Vázquez está decidido a llevar adelante una presidencia del Mercosur “intensa”, “ejecutiva” y “muy productiva”.

No se limitará a dejar pasar el tiempo, advierten allegados al mandatario, e intentará dejar encaminadas soluciones para el próximo gobierno.

plan. El lunes 15, en una reunión de la Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior (Ciacex), cinco ministros del gobierno discutieron todos esos flancos abiertos con Argentina y definieron los pasos a seguir hasta diciembre, cuando culmine la nueva presidencia de Uruguay.

La flexibilidad de las normas para que el país pueda suscribir acuerdos comerciales por fuera del Mercosur (en 2006 se pensó en negociar un TLC con Estados Unidos); la postergada unión aduanera; el aún vigente doble cobro del arancel externo común a productos de extra región, y las dificultades para concretar las obras de infraestructura financiadas por el fondo de convergencia del bloque (Focem) forman parte también de la lista de temas que abordará Uruguay este año.

En ese encuentro de la Ciacex, que tuvo lugar en la cancillería, los ministros Gonzalo Fernández (Relaciones Exteriores), Álvaro García (Economía), Daniel Martínez (Industria), Ernesto Agazzi (Ganadería) y Héctor Lescano (Turismo) consideraron las constantes trabas que impone Argentina a planteos de Uruguay, ya sea en el seno del Mercosur, a nivel bilateral o en organismos internacionales.

Un participante de este encuentro dijo a El Observador que en el gobierno creen que la presidenta Fernández y su esposo, el ex mandatario Néstor Kirchner –líder del Partido Justicialista–, no actúan para superar los distintos conflictos abiertos.

El diferendo original, que surgió con la construcción de la planta de celulosa de Botnia a fines de 2005, ya se extendió a numerosos aspectos de la relación diplomática y política.

En lo que va de 2009, Argentina sumó nuevos escenarios conflictivos con Uruguay, lo que incrementó el malestar del Poder Ejecutivo, confiaron los informantes.

Una fuente oficial dijo a El Observador que la situación de tensión diplomática “se mantiene y es mucho más grave de lo que la gente cree”, a pesar de que se trabaja para bajar los decibeles del enfrentamiento.

La cancillería gestiona por estos días una reunión con las autoridades aeronáuticas de Argentina para saber si se impusieron trabas políticas a los vuelos solicitados por PLUNA a Bariloche y Chubut, o si las demoras en otorgar los permisos obedecen a trámites mal gestionados.

A fines de mayo, en tanto, Uruguay aceptó firmar un acuerdo para intercambiar información entre los países del Mercosur en el ámbito del mercado de valores, en línea con los reclamos que hacía Argentina de mayor transparencia en las transacciones entre ambos países.

Sin embargo, a último momento el gobierno argentino decidió que no firmaría el acuerdo, pese a que cumplía con sus requerimientos. Miembros de la Ciacex confiaron a El Observador que esa marcha atrás es un gesto evidente de no querer acordar nada con Uruguay.

“De hacerlo se le acabarían los argumentos para mantener las críticas”, comentó esta semana un ministro de gobierno.

En ese estado de situación, Uruguay asume la última presidencia del Mercosur en la administración Vázquez. Será también la última oportunidad para solucionar alguno de los inconvenientes que el país enfrenta en el bloque nacido en 1991 bajo el gobierno de Luis Alberto Lacalle.