TLC con México hizo aumentar 164% el comercio bilateral

El gobierno y la sociedad uruguaya se dividieron a mediados del año pasado cuando se discutió la conveniencia de tomar “el tren” que significaba firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que en los hechos podría implicar que los socios del Mercosur dejaran a Uruguay fuera del bloque más por cuestiones ideológicas que de estrategia comercial.
Sin embargo, la única experiencia del país en materia de TLC es con México y se convirtió en la vía más rápida para aumentar las exportaciones a ese destino.

Cuando en 2006 se discutió el acercamiento comercial a EEUU el Poder Ejecutivo dividió opiniones con ministros que de inmediato señalaron caminos encontrados. Las posiciones políticas partidarias primaban sobre los aspectos estrictamente comerciales.

Entre los empresarios y políticos uruguayos –estos últimos básicamente de la oposición, algunos en voz baja y otros no tanto– plantearon que si era necesario se debía abandonar el Mercosur, extremo que rápidamente fue rechazado por el presidente Tabaré Vázquez, quien sigue apostando a ese mecanismo aunque le reclama cambios.

En ese contexto, casi un año después de la discusión de no entrar en un TLC con EEUU y de la sesión del Council of the Américas en Montevideo, donde Vázquez dijo que el tren pasa una sola vez, Brasil, el socio grande del Mercosur, sigue presentándose como el principal destino de las exportaciones uruguayas. Así lo marcan los números al cierre de 2006 y los del primer semestre de 2007.

Pero, en ambos períodos, EEUU se ubicó como el segundo lugar al que más se exportan los productos uruguayos.

Sin embargo, el TLC firmado con México el 15 de julio de 2004 se convirtió en un instrumento exitoso para impulsar las exportaciones y en su corto período de vigencia hizo que el intercambio bilateral creciera 164%.

En plata, al cierre de 2006, Uruguay vendió a México por US$ 262,3 millones e importó US$ 60,6 millones. El intercambio, con una balanza comercial netamente favorable a Uruguay, fue por US$ 322,9 millones, contra los US$ 122 millones comercializados en 2003, el año previo a la entrada en vigor de ese TLC.

Por otra parte, en esos tres años (2004-2006) las exportaciones uruguayas a ese destino crecieron 258%, y seguramente esa cifra se disparará pronto al haberse superado los obstáculos sanitarios para el ingreso de la carne vacuna uruguaya a México.


Nexo. La representante de México ante la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Dora Rodríguez Romero, dijo a El Observador que el TLC vigente “funciona bien” y “es además un vínculo y un elemento estratégico de negociación entre el Nafta (acuerdo de libre comercio entre México, EEUU y Canadá) y el Mercosur”.

También consideró que “aún no se exploraron todas las posibilidades que ofrece el acuerdo, “por lo que el comercio aparece “muy concentrado en pocos productos”.

Una de las novedades del comercio con México utilizando el TLC es el tipo de productos exportado. Uruguay, cuya economía es netamente agropecuaria y, sin embargo, 27% de las ventas totales a ese destino son “mezclas de sustancias odoríferas para la elaboración de bebidas”. En segundo lugar se exportan “preparaciones alimenticias” (12,5%); los quesos aparecen en tercer lugar (8,9%); cuartos están los “extractos de malta” (7,4%); y cueros preparados (5,6%) van en el quinto puesto, según datos oficiales, divulgados por el Banco de México.

La diplomática señaló que Uruguay “puede abastecer a México con componentes e insumos para la industria automotriz, aeronáutica y electrónica”.

México tiene suscritos 12 tratados de Libre Comercio con 44 países de América, Europa y Asia; seis acuerdos de Complementación Económica; y 24 acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (ver infografía). Ese esquema lo convierte en este momento en una de las economías más abiertas del mundo.

El camino de los acuerdos bilaterales es reivindicado, entre otros en el gobierno, por el ministro de Industria y Energía, Jorge Lepra, quien remarcó que los intentos del Mercosur de establecer acuerdos comerciales con otros bloques como la Unión Europea o países como Perú, México e India tuvieron “resultados infructuosos”.