Tormenta sobre Brown

El sábado pasado el primer ministro británico Gordon Brown, le aseguró a la cadena BBC que, pensándolo bien, no iba a convocar elecciones anticipadas este otoño boreal. Para qué. La tormenta de críticas se desencadenó en un abrir y cerrar de ojos, desde la oposición conservadora, el público en general y la prensa. “Cobarde”, “débil”, “indeciso”, fueron algunos de los epítetos, que apuntaban a un Brown que cambiaba de parecer tras caer en las encuestas frente a los conservadores. Así, la primera crisis del premier laborista se encuentra en curso, tras asumir el mandato el pasado 27 de junio.Ayer dijo asumir toda la “responsabilidad” de sus acciones e inició una contraofensiva para recuperar su credibilidad golpeada. Multiplicó las declaraciones y reuniones –como brindar una conferencia de prensa no prevista para ayer– y anunció recortes de tropas en Irak (ver aparte), en una medida bastante populista y con la intención de capear el temporal.En el encuentro con los periodistas, Brown explicó que no culpa a nadie por el cambio de decisión tomada unos días después de que los medios británicos dieron como prácticamente seguro de que habría comicios anticipados. El asunto se había apoderado del mundo político de Gran Bretaña desde hacía varias semanas.Todos daban por hecho de que Brown convocaría comicios generales el próximo mes de noviembre a raíz de la buena marcha del Partido Laborista en las recientes encuestas sobre intención de voto, si bien tiene como plazo hasta 2010 para llamar a la población a las urnas. Ahora esos números cambiaron y se volvieron en contra.Al suceder en el cargo a Tony Blair, Brown recibió un gobierno engranado y con unas elecciones anticipadas buscaba poner en marcha “su” propia administración y desde ahí cinco años hasta las próximos comicios. No obstante, el sistema ministerial con que se mueve el gobierno británico hace que el premier pueda ser sustituido en cualquier momento sin demasiados trámites.El primer ministro explicó ayer que su decisión de no llamar a una consulta general antes de tiempo obedecía a su deseo de “exponer su visión” para el futuro del país, principalmente –según dijo–, en los campos de salud, vivienda, economía y educación.En la entrevista con la BBC, Brown negó que los resultados de las encuestas le obligasen a cambiar su decisión sobre las elecciones.Según comentó, su primer “instinto” fue siempre el de contar con más tiempo para mostrarle a los votantes su forma de gobernar antes de convocar a los ciudadanos a votar.Tras la marcha atrás del sábado, la oposición británica le acusó de manipular a los medios de comunicación y de poner los intereses de su formación por delante de los del país.El líder del Partido Conservador, David Cameron, dijo que Brown ha decidido no convocar comicios adelantados porque tiene miedo a perderlos.“El primer ministro ha demostrado una gran debilidad e indecisión, y quedó bien claro que no ha sabido llevar el país en estos meses. Trató de encauzar su ruta en una campaña electoral, pero al final terminó con un retiro humillante”, criticó Cameron.Justamente, Brown no hizo otra cosa que buscar el puesto de primer ministro desde que se encaramó como ministro del Tesoro durante el gobierno de una década de Tony Blair. Esperó tanto que al final se le dio.El problema de Brown es que el primer período de su faena, no ha sido todo lo bueno que él esperaba. Incluso, su primer discurso en la conferencia anual del Partido Laborista, el 24 de setiembre, dejó mucho que desear, de acuerdo a la revista británica The Economist.Según esta publicación, las razones por las cuales Brown se la quiso jugar en unas elecciones anticipadas, se encuentran en que había razones para pensar que el partido rival, el Conservador, se encontraba dividido y sin apoyo popular.La impresión, sin embargo, ha sido la de un primer ministro con menos respaldo que su sucesor y con algunos problemas para mantener el alto las expectativas que creó. (El Observador, AFP y EFE)