Tras amenaza, Sharon pide que Irán sea expulsado de Naciones Unidas

El gobierno de Ariel Sharon pidió ayer que el país islámico sea expulsado de las Naciones Unidas. La comunidad internacional expresó su inmediato repudio, mientras crece el temor de que la bravuconada pueda ser una señal de que Irán pretende incentivar su programa nuclear.

Al comenzar a expandirse las expresiones de rechazo por parte del concierto internacional, la cancillería iraní emitió ayer a sus embajadas en Europa un comunicado en el que protesta por la «indiferencia» de ese continente ante «los crímenes sionistas» en los territorios palestinos ocupados.

El miércoles un atentado suicida de la Yihad Islámica, grupo palestino al que se le atribuye un financiamiento iraní, mató a cinco israelíes en Cisjordania. Ayer Israel inició la represalia armada por el ataque, con una incursión en Gaza, la primera desde su retirada de esos territorios.

Desde su creación en 1979, la República Islámica de Irán pregonó el desconocimiento del Estado de Israel.

Una pista iraní es mencionada en la investigaciones por el atentado en 1994 contra la AMIA, la mutualista israelí en Buenos Aires, donde murieron 83 personas.

Pero hacía años que ningún dirigente de ese país realizaba declaraciones de ese tenor contra el estado hebreo.

El ultraconservador Ahmadinejad es un ex oficial de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní y desde su llegada al poder en agosto, el régimen endureció su política internacional.

Diplomáticos y observadores están acostumbrados a la retórica ultraconservadora del presidente de Irán. Para muchos, su frase, lanzada en un Congreso titulado «Un mundo sin sionismo», no pasa de una bravuconada, un slogan islamista típico y no significa la inminencia de un ataque a Israel. Sin embargo, parece difícil de descifrar el motivo que llevó a formular una declaración semejante, cuando falta menos de un mes para una reunión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) en la que se tratarán las ambiciones nucleares de Teherán.

ARMAMENTO. Para Estados Unidos, los comentarios de Ahmadinejad ponen de relieve la preocupación de la comunidad internacional sobre la búsqueda de Irán de armas nucleares. Según Teherán, en cambio, este programa tiene fines puramente civiles.

Estados Unidos y sus aliados buscan llevar la discusión sobre el programa nuclear iraní al ámbito del Consejo de Seguridad de la ONU, donde tiene poder de veto. Para Rusia la AIEA, reciente ganadora del premio Nobel de la Paz, es el organismo competente para casos como éste. Amenazas como las del presidente iraní, no ayudan a la posición de Vladimir Putin.

Minutos después de considerar «inaceptables» las declaraciones de Ahmadinejad, la cancillería rusa afirmó ayer que pese a lo ocurrido, el apoyo de su país al programa nuclear iraní permanece incambiado, aunque reconoció que el hecho representa todo un argumento para que el caso sea presentado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Rusia tiene sus implicancias. Está invirtiendo US$ 800 millones en la construcción de la primera central nuclear de Irán, en Buchehr, en el sur del país.

RETORNO. En Londres, los 25 gobiernos integrantes de la Unión Europea fueron unánimes al condenar la amenaza. Sin embargo, no respaldó el pedido de que Irán sea expulsado de las Naciones Unidas. Al menos, aún no se formularon propuestas específicas al respecto.

Tampoco fue tajante el mensaje del secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien sólo expresó «consternación» por los comentarios «atribuidos» a Mahmoud Ahmadinejad, simple retórica diplomática.

El rechazo de la UE provocó un efecto «boomerang» y la palabra volvió al gobierno iraní. La cancillería islámica señaló que «el apoyo incondicional occidental al régimen sionista complica aún más la situación en Medio Oriente».