Tropas británicas dejan Irlanda del Norte tras 38 años de tutela

«Ya no los necesitamos» sentenció ayer el jefe del servicio de la policía de Irlanda del Norte (PSNI), Hugh Orde. El nuevo gobierno de Irlanda cree haber alcanzado la madurez suficiente como para asumir el control en materia de seguridad en el Ulster. El Ejército británico ya no reforzará los patrullajes de la PSNI; los soldados serán reubicados en otras misiones en el exterior.

La «operación Banner» (Pancarta, en español), diseñada para ser temporal, duró casi 40 años, convirtiéndose en la más larga de la historia militar del país. La misión iniciada en 1969 con el objetivo de frenar el creciente y sangriento enfrentamiento entre grupos de católicos y protestantes, desplegó unos 300.000 soldados británicos en el territorio. Ayer, con la salida de las tropas británicas no se preveía una ceremonia oficial. Es que algunas heridas aún no han cerrado.

Por ejemplo, en el poblado de Crossmaglen, uno de los más afectados por la violencia de los enfrentamientos, la noticia fue recibida con cautela. «La Armada británica lanzó una guerra en esta área y la gente quedó atrapada de la peor forma», declaró el concejal Terry Hearty, del partido Sinn Fein, otrora brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por la sigla en inglés).

El orden estará a cargo exclusivamente de la PSNI, la que históricamente ha estado enemistada con los católicos por estar compuesta por funcionarios de creencia protestante. Esa tendencia se ha revertido hoy en día. La PSNI recluta ahora un católico por cada protestante, con el objetivo declarado de reflejar a mediano plazo la composición de la población norirlandesa: aproximadamente 50% de protestantes y 40% de católicos, de un total de 1,6 millones de habitantes.

Durante las décadas de 1970 y 1980, las fuerzas británicas tenían un promedio de 27.000 soldados en el Ulster. La violencia marcó, como antes de su intervención, los cruces entre las facciones en conflicto; y claro está, las milicias también pagaron por ello. Se estima que unos 763 soldados murieron en enfrentamientos principalmente con los militantes nacionalistas católicos. En 30 años, el conflicto se cobró la vida de 3.500 personas.

No obstante, el comandante en Jefe de la Armada británica en Irlanda del Norte, el general Nick Parker, dijo que las operaciones militares «ayudaron a crear las condiciones para una solución política». El acuerdo sin embargo, recién se hizo efectivo varios años después con la restauración de la Asamblea norirlandesa (Parlamento).

Episodios como el Domingo Sangriento -en el que murieron 17 manifestantes en una marcha por los derechos civiles a manos del ejército británico el 30 de junio de 1972-, es sólo un ejemplo de la complejidad de un proceso de paz que debió superar diferencias arraigadas en el pueblo irlandés así como la comprensión del papel que asumiría Londres en dicho proceso.

ACUERDOS. La desmilitarización, que comenzó a la medianoche de ayer (hora local), era una de las condiciones que el flamante gobierno de coalición había requerido por ser «un paso significativo hacia la concreción de una sociedad próspera, normal y pacífica en Irlanda del Norte», expresó ayer el ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Dermot Ahern.

El retiro de las tropas ha sido gradual en la medida que las negociaciones entre el Sinn Fein (católico), el partido Unionista Democrático (DUP, protestante) y el gobierno británico encabezado por el entonces primer ministro Tony Blair, llegaran a buen puerto para instaurar el consenso.

Pese a que a finales de 1999, el gobierno irlandés comienza a funcionar como una autogestión, la presencia latente del IRA hacía peligrar la continuidad del proceso que se había revitalizado tras el histórico acuerdo del Viernes Santo, el 10 de abril de 1998.

En esa instancia, los involucrados sostuvieron un acuerdo de paz, que fue interrumpido después por la continuidad de la actividad del IRA (al que se le atribuye unas 430 muertes) y las dificultades que impedían al parlamento sesionar sin perturbaciones.

Aunque el proceso de desarme se había iniciado en octubre de 2001, no fue hasta cuatro años más tarde que la organización terrorista anunció el histórico cese de sus actividades ilegales, dando comienzo a la «normalización», o sea el desmantelamiento de la operativa militar británica en suelo irlandés que para 2005 había reducido a 5.000 el número de tropas.

El 7 de marzo de 2007, las elecciones restablecieron el orden legislativo en Irlanda a través de la Asamblea integrada por 108 legisladores. El actual gobierno cobraba forma.

En mayo, la rivalidad entre el Sinn Fein y el DUP quedaba de lado tras la asunción de Ian Paisley -líder histórico del DUP- como primer ministro irlandés, y el católico Martin McGuiness (líder del Sinn Fein), como su viceprimer ministro. «Creo que ha llegado una era de paz para Irlanda del Norte, en la que el odio ya no dominará», auguró Paisley al asumir. La promesa de Paisley da otro paso hacia su concreción; la apuesta por la madurez institucional le da a Irlanda del Norte una gran oportunidad.