Tropas uruguayas quedaron atrapadas en medio de encarnizado combate en Congo

Un contingente de cascos azules uruguayos quedó atrapado en medio de un encarnizado combate en la República Democrática del Congo (RDC) desde que dos grupos de militares sublevados tomaron ayer la ciudad de Bukavu, que era protegida por tropas leales al gobierno. Hora tras hora aumenta el número de civiles muertos, mientras se reconoce que las fuerzas de ONU carecen del equipamiento necesario para enfrentar la situación.
E1 coronel Luis Lavista, comandante del contingente uruguayo de la Monuc estacionado en el este de la RDC, dijo a la agencia de noticias EFE que los combates en Bukavu «no involucraron a las fuerzas de las Naciones Unidas, que siguen manteniendo la neutralidad».

Lavista confirmó asimismo que sus tropas no tienen «ni el equipamiento necesario ni apoyo logístico» para emprender una acción armada contra los rebeldes.

El oficial uruguayo confirmó que la mayor parte de los efectivos de la Monuc, están concentrados en el aeropuerto de Kavumu, a 32 kilómetros al norte de Bukavu, y aseguró que el aeródromo sigue bajo control de sus tropas. También reconoció que corren los rumores de «asesinatos de civiles».

Bukavu, capital de la provincia oriental de Kivu, cayó en manos de los rebeldes durante la madrugada, según portavoces de la Misión de Observación de la ONU en la RDC, que confirmaron que ha habido combates y se han producido saqueos por parte de los atacantes y de la población civil, que en medio del caos, atacó dos barcazas cargadas con 300 toneladas de alimentos de ayuda, informó el Programa Mundial de Alimentos, agregando que según versiones no confirmadas también fue saqueado un depósito del PMA con 1.000 toneladas de alimentos.

La caída de Bukavu constituye un freno al proceso de paz emprendido en 2003 en la República Democrática del Congo, tras una guerra de cinco años que causó más de dos millones y medio de muertos.

«LIMPIEZA DE RIVALES»
El comandante de una de las columnas rebeldes, el coronel Mes Mutebusi, dijo auna emisora congoleña: «nuestras tropas controlan toda la ciudad y ahora sólo hacen operaciones de rastreo y limpieza de los últimos restos de las fuerzas enemigas».
Tras la entrada de los efectivos de Mutebusi, las fuerzas leales al gobierno se retiraron rápidamente de la ciudad, según testigos presenciales citados por la emisora.

Indicó que muchos soldados» del gobierno habían desertado a sus filas después del combate en el centro de Bukavu y que el brigadier general Mbuza Mabe, leal al gobierno, «ha fugado de la ciudad».

«Muchos de sus soldados se han unido a nosotros, otros se han quitado los uniformes y se han encerrado en sus viviendas, y unos cuantos han huido con Mabe», destacó Mutebutsi por teléfono.

Tras los combates, llegaron a Bukavu las fuerzas de otro comandante sublevado, el general de brigada LaurentNkunda, procedentes desde Goma, 200 kilómetros al norte de la primera.

Portavoces de la Monuc estimaron entre 3.000 y 4.000 el número de soldados rebeldes que han ocupado Bukavu, en la frontera con la vecina Ruanda.

Por los menos 10 personas resultaron heridas en los combates, dijo Lucia Alberghini, coordinadora de la ayuda humanitaria de la ONU en Bukavu.

Los enfrentamientos comenzaron el pasado miércoles debido a que Mutebusi, recientemente suspendido de su cargo como comandante de la décima región militar, no permite el relevo de sus fuerzas por nuevos destacamentos llegados desde otras partes del país.

Tanto Mutebusi como Nkunda proceden de la antigua fuerza rebelde, Agrupación Congoleña para la Democracia (ACD), que fue fusionada con el ejército nacional el año pasado tras los acuerdos de paz que acabaron con la guerra civil de 1998-2002, en la que intervinieron seis países vecinos.

Los sublevados justificaron su acción en Bukavu con el argumento de proteger a la población local, en su mayoría «banyamulenges», congolefios de la etnia tutsi originarios de Ruanda.

Los «banyamulenges» mantienen una tensa relación con las demás tribus del área y, según los comandantes sublevados, corren un gran peligro.

Más de 2.500 banyamulenges huyeron en días recientes hacia Ruanda, que, según versiones no confirmadas, estaría pertrechando a las tropas de Mutebusi y Nkunda.

HOSTILIDADES CONTRA MONUC
El Ejército ruandés invadió en 1998 la RDC en apoyo de los banyamulenges que se alzaron en armas contra el régimen de Kinshasa, encabezado por el presidente Laurent Kabila (asesinado en 2001 y reemplazado por su hijo Joseph) a quien habían ayudado a hacerse con el poder en 1996.

Entretanto, cientos de manifestantes rodearon ayer la sede de la Misión de la ONU en Kinshasa, para protestar por la «complicidad de la Monuc», que se mantuvo «impasible» ante el ataque rebelde en Bukavu.

Al menos cinco vehículos de la ONU estacionados en los alrededores del edificio, situado en las cercanías de la Embajada de EE.UU. en la capital congoleña, fueron incendiados por los manifestantes.

Incidentes similares se registraron en Kisangani, ciudad del nordeste congolés a 530 kilómetros de Bukavu, donde estudiantes de la universidad local quemaron automóviles y apedrearon instalaciones de la Monuc.

El organismo de la ONU ha condenado con «máxima energía» la toma de Bukavu al igual que los saqueos en la ciudad y exigió un «cese inmediato de las hostilidades, la protección de la población civil y el regreso a la calma para permitir el restablecimiento de la legalidad en la provincia de Kivu».