Turbulencia financiera con escaso efecto local

Entre los funcionarios consultados por El País se admite que cuando se calmen los mercados, el costo del financiamiento de Uruguay tendrá un piso superior al que existía antes que se disparara la volatilidad.

El gobierno tiene la «tranquilidad» de haber adelantado el financiamiento externo para todo el año y parte del que viene con las emisiones de deuda realizadas desde principios de 2007 y los funcionarios sostienen que no existen problemas de liquidez.

El gobierno considera que «nada ha cambiado» en las economías de países como Uruguay ni en su capacidad de pago para que su deuda siga castigada luego que se disipe la turbulencia. Las fuentes consultadas resaltaron la fuerte señal que dieron los bancos centrales de Estados Unidos y Europa el viernes para asegurar la liquidez.

Los técnicos del gobierno señalan que el nerviosismo en el mercado llevó a su «nivel normal» a los activos que estaban «con un nivel de película», pero también castigó a valores de buena calidad que, luego, volverán a «su nivel anterior».

Se estima que el mercado castigó «excesivamente» al bono en Unidades Indexadas 2037 emitido en junio por U$S 500 millones (ver aparte). «Se han liquidado activos que son joyas y que hoy debe haber inversores pensando en comprar porque saben que van a subir de precio», se pronosticó.

Ante las consultas, el grueso de los jerarcas sostiene que la crisis en el mercado hipotecario de Estados Unidos no se extenderá al resto de la economía generando un ajuste fuerte o incluso una recesión. Citan además la pujanza de economías como la de China e India y la recuperación de Europa.

Panorama. En el Banco Central, por ejemplo, se estudia si el actual contexto sigue dentro del escenario base que el organismo se planteó o se está corriendo hacia uno alternativo. Esto supondría un ajuste más fuerte de lo esperado en la economía de EE.UU que también pegaría en China, pues el gigante asiático destina un alto porcentaje de sus exportaciones a la primera potencia.

Entre los funcionarios se considera que aún no se puede determinar si puede ocurrir un cambio en la tendencia altamente favorable. Consideran que una menor demanda, por el enfriamiento de la economía de EE.UU, tendría «efectos cruzados» en el país. Una demanda menos fuerte llevaría a una baja en precios de las commodities que el país exporta, pero también incidiría en una caída más pronunciada de la prevista en el petróleo. Todo eso ayudaría a contener la presión que hoy existe sobre los precios.

El equipo económico señala que la alta inflación importada -de entre 8% y 9%, cuando se preveía 6%- es, junto a los efectos climáticos, la causa de que la inflación esté por encima del rango fijado para el año. La baja en la demanda llevaría por un lado a un aumento en los costos de las empresas, pero, a la vez, un empeoramiento del escenario internacional, llevaría a una suba del dólar que compensaría a los exportadores. El foco de los funcionarios está en cómo está parada la región ante una desmejora en el contexto internacional: Argentina preocupa más que Brasil.

El último informe del Comité de Coordinación Macroeconómica sostiene que «las líneas generales del escenario externo» para Uruguay «continúan siendo favorables», tanto por el alza de los precios de las commodities que el país exporta, como por «condiciones financieras» marcadas por «tasas de interés estables y reducidas».