Un consultor del BID asesorará para ajustar los sueldos por productividad.

para que lo oriente acerca de cómo fijar parámetros de productividad que puedan aplicarse en los distintos rubros de actividad al momento de establecerlos futuros ajustes de sueldos, dijeron a Búsqueda fuentes del sector privado.

Esa consultoría está a cargo de David Kaplan, un economista estadounidense que es especialista de la Unidad de Mercados Laborales del BID. Se prevé que su trabajo esté concluido para la primera quincena de mayo, según los informantes.

El consultor se entrevistó esta semana con representantes de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios y de la Cámara de Industrias, a quienes consultó sobre las condiciones necesarias para aplicar mediciones de productividad en convenios colectivos de largo plazo. Kaplan también procuró conocer la opinión acerca del funcionamiento de los Consejos de Salarios, añadieron.

Pautas y ajustes

Si las negociaciones colectivas efectuadas durante la anterior administración se hubieran ceñido estrictamente a las pautas que estableció el Poder Ejecutivo, los salarios en el sector privado no hubieran recuperado los niveles previos a la crisis del 2002. Eso es lo que concluye una investigación del Instituto de Economía de la estatal Facultad de Ciencias Económicas y de Administración que analiza los cambios que se dieron en materia laboral en el gobierno de Tabaré Vázquez y plantea sugerencias para lo que serán las próximas negociaciones laborales.

Este estudio, titulado «La reforma laboral en Uruguay 2005-2009», fue realizado por Jorge Notaro, un economista especializado en esa materia que asesoró a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto al inicio de la administración pasada.

Afirma que como entre 2003 y 2005 el Producto Bruto Interno aumentó 21,7%, mientras que el ingreso disponible lo hizo 14,5%, «existía un importante margen para aumentar los salarios reales privados sin afectarla competitividad».

Notaro agrega que las pautas de recuperación del salario real establecidas por el Poder Ejecutivo en los Consejos de Salarios fueron de un mínimo de aumento de 9,1% y hasta 20,5%, y señala que el incremento real (descontado el efecto de la inflación) para el sector privado fue de «6,7% mayor al máximo» planteado.

Las ramas que dieron ajustes mayores a dicho máximo fueron la industria frigorífica y de metálicas básicas, la construcción, el comercio, el transporte de carga nacional y la salud. Según el autor, eso se dio, entre otras razones, porque se incorporaron al sueklo ingresos no salariales como la prima por presentismo, debido a la mayor inscripción de trabajadores en el Banco de Previsión Social, por el «blanqueo» de parte de las remuneraciones que se pagaban «en negro» y por la suba de los mínimos por categoría.

. «Errores». Notaro señala en su análisis, que con la aplicación de las pautas de aumentos de salarios «diseñadas» por el Ministerio de Economía e «implementadas» por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social «sin cambios, no se hubiera cumplido el compromiso del gobierno» de recuperación del poder adquisitivo «perdido durante la crisis de 1999-2003». Y remarca: «se concluye que la recuperación se logró a pesar de las pautas».

«La hipótesis de origen neoclásico sobre la relación empleo-salarios, que fue uno de los fundamentos de las pautas para comprimirlos aumentos de salarios, no se cumplió en el Uruguay a principios del siglo XXI. Los aumentos de salarios podían haber sido mayores y compatibles con las metas macroeconómicas, tanto en el plano fiscal como con relación a la estabilidad de precios», sostiene el experto.

Al analizar las indicaciones para la negociación colectiva dadas por el Ministerio de Economía, el especialista considera dos hipótesis: la primera es que el modelo macroeconómico utilizado por esa secretaría de Estado «tiene errores, ya que el aumento de salarios que superó las pautas fue compatible con las metas de estabilización de precios y de superávit fiscal primario; la segunda, que el modelo tiene un sesgo contra los trabajadores asalariados, en la medida que si se hubieran cumplido las pautas el ingreso de los trabajadores sería mucho menor».