Un discurso de quince minutos cerró la campaña de cristina ‘K’

«Este 28 quiero convocarlos por los sueños que faltan. Son muchos todavía, pero sé del coraje de los argentinos y sé también que nunca tuve miedo», prometió la primera dama ante miles de personas -congregadas por el llamado del aparato oficialista y de los intendentes peronistas- que desafiaron la pertinaz lluvia para acompañar el último acto de la primera dama y candidata presidencial oficialista -y amplia favorita para el domingo- previo el comienzo de la veda electoral.

La elección de La Matanza, una humilde localidad de la periferia capitalina, para cerrar su campaña no es antojadiza. Allí y en 2003 su esposo, el presidente Néstor Kirchner, había entregado su último mensaje como candidato, antes de ser electo presidente.

Enfundada en un traje blanco de chaqueta y falda, la primera dama entregó su breve discurso de 15 minutos, y como ha sido su estrategia, destacó los logros de la gestión Kirchner, la recuperación de la institucionalidad del país, el resurgimiento económico tras la crisis y agradeció a «quienes confiaron desde el inicio» en el proyecto político de Kirchner y también «a los que comenzaron a confiar en estos cuatro años y medio».

No obstante, fiel a su estilo frontal, recordó que «las decisiones del gobierno se toman en el Parlamento y en la Casa Rosada y no en las oficinas del Fondo Monetario Internacional», enfatizó ante una multitud que celebró cada uno de sus dichos. Sin embargo, aseguró que quedan cosas por hacer: se necesita «más educación y salud», dijo ante la euforia de los presentes.

«Quiero en esta tarde de lluvia y de sol, de cielo y de nubes, convocar a todos los argentinos, sin agravios, sin rencores. A mis compañeras de género, a las mujeres argentinas, a quienes las necesitamos organizadas (…). Y también quiero convocar a los jóvenes

La candidata enfatizó que «hay que convocar no solamente a quienes piensan como uno, sino a los que desde distintas identidades tienen el mismo objetivo». Por eso invitó a sumarse a una «concertación más amplia» a los dirigentes de distintos partidos, los «independientes» o aquellos de otras fuerzas políticas tradicionales, como la Unión Cívica Radical (UCR). Un ejemplo de ello, es la incorporación de Julio Cobos, gobernador socialdemócrata de Mendoza.

Apelando a la emoción, la primera dama le pidió «a los que todavía no creen que vengan a participar desde el lado que quieran, pero a jugarse por vivir en un país mejor», concluyó su oratoria.

Oposición. Como nunca en la historia del país, dos mujeres encabezan las preferencias del electorado. A la primera dama le sigue la líder de la opositora Coalición Cívica, Elisa Carrió.

La principal contendora del oficialismo, cerró también ayer su campaña en un acto en la costanera norte de Buenos Aires. «Está claro que estamos en el segundo lugar con más del 10% de diferencia sobre el resto», había anunciado Carrió horas antes del mitin.

Un día antes, lo había hecho el presidenciable Ricardo López Murphy (Recrear).

En tanto, el ex ministro de Economía y candidato por Una Nación Avanzada, Roberto Lavagna culminó en el barrio de Lomas de Zamora su candidatura con un gesto simbólico: reconstruir la casa de una familia que donó un predio en el que funcionará una sala de atención de salud. «Seguiré en la política más allá de los resultados», sostuvo ayer Lavagna.

El candidato opositor junto a los otros aspirantes de este fragmentado frente especulan con que podrán sumar la cantidad de votos suficientes para forzar una segunda vuelta el próximo 25 de noviembre.

La veda electoral comenzará hoy y desde entonces los comités de campaña cerrarán filas detrás de sus figuras a la espera de un triunfo o de un resultado esperanzador.