Un escudo antimisiles compartido

Nada hacía suponer en los días previos, cargados de fuertes declaraciones en EE.UU. y Rusia, semejantes a las de los tiempos de la Guerra Fría, el desenlace de ayer. El presidente ruso, Vladimir Putin, le dijo a su par estadounidense, George W. Bush, que abandonará sus objeciones al sistema antimisiles que propone Washington si en vez de ser construido en la otrora Europa del Este es colocado en Azerbaiyán, una ex república soviética.

Bush consideró «interesantes» las propuestas que le hizo durante un encuentro destinado a amainar una crisis con reminiscencias de guerra fría. El mandatario dio a entender que la cuestión será analizada. «Hemos acordado sostener un diálogo estratégico. Es un tema serio», expresó.

Las tensiones fueron provocadas por el proyecto estadounidense de extender a Europa su escudo antimisiles instalando un radar en la República Checa y misiles interceptores en Polonia.

Rusia lo considera una amenaza para su seguridad y Putin amenazó con apuntar de nuevo sus misiles hacia Europa si se llevara a cabo el proyecto.

Ayer, Putin afirmó que el presidente de Azerbaiyán estaba de acuerdo en cooperar. La nueva ubicación, expresó, defendería toda Europa (el motivo de ese escudo sería defender al continente de presuntos ataques de Irán y Corea del Norte) y no sólo a una parte.

El asesor de Bush en temas de seguridad nacional, Steve Hadley, calificó la idea de una «propuesta interesante» y dijo que será analizada por los expertos estadounidenses. El funcionario no descartó que el plan final sea una mezcla de sugerencias de ambos países.

CAMBIO CLIMÁTICO. El otro anuncio, el del clima, uno de los temas centrales de la cumbre del Grupo de los Ocho países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Francia, Rusia y Japón), fue realizado por la anfitriona, la canciller alemana, Angela Merkel, con bombos y platillos. Pero no incluyó ninguna medida concreta sobre cómo reducir la emisión de gases que provocan el efecto invernadero.

Los ocho miembros del G8 reconocen en su compromiso la necesidad de reducir sustancialmente sus emisiones de gases de efecto invernadero, pero se cuidan de mencionar cifras de carácter vinculante, según un texto del comunicado final.

«Nos pusimos de acuerdo hoy, incluidos todos los principales emisores (de gases de efecto invernadero), para considerar seriamente las decisiones adoptadas por la Unión Europea, Canadá y Japón que prevén una reducción de al menos a la mitad de las emisiones globales antes de 2050», señala.

«Nos comprometemos a cumplir esos objetivos e invitamos a las principales economías emergentes a unirse a nosotros en este esfuerzo», añade.

Desde el inicio de la cumbre, el miércoles, las expectativas en alcanzar algún acuerdo en materia de cambio climático eran escasas, sobre todo por las divergencias con Estados Unidos que se había mostrado reticente a tocar el tema de objetivos específicos y se había pronunciado porque fuera una decisión de cada país, sin mencionar la participación de la ONU.

Durante las primeras horas de ayer, sin embargo, comenzó a cambiar el ambiente cuando el primer ministro británico Tony Blair confió que era posible llegar a un acuerdo para una «reducción sustancial» en las emisiones.

La declaración señala que los países que emiten la mayor parte de los gases de efecto invernadero deben comprometerse en la creación de un nuevo marco de combate al cambio climático hacia finales del 2008 que contribuya a alcanzar un acuerdo global en el 2009 bajo el paraguas del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés).

Merkel calificó la declaración como un «gran éxito», aunque se trate de un acuerdo de «mínimos».

Alemania había convertido en una prioridad la reducción de las emisiones mundiales de CO2 en un 50% antes de 2050, con relación a las de 1990. Por ahora no se ha precisado qué año de referencia se toma en cuenta en el acuerdo.

Además, el G8 decidió tender un puente de diálogo a los países emergentes (el llamado G5: Brasil, China, India, México y Sudáfrica) para definir el marco de la globalización, afirmaron fuentes gubernamentales alemanas. Ambos bloques se reunirán hoy, al cierre de la cumbre.

En todo caso, el acuerdo de ayer deposita sus esperanzas en la conferencia de ONU sobre el cambio climático que se celebrará en diciembre en Bali.